La rebelión de la batuta
Una vez, al caer con el zapping (¡juro que no fui voluntariamente!) en un concierto de Luis Cobos, creí percibir algo. Fue fugaz, pero decidí seguir el rastro. Así que grabé el concierto, y luego lo analicé pormenorizadamente. Desde entonces, he hecho más grabaciones de conciertos y actuaciones de Luis Cobos y en todas se confirma mi intuición primera. Paso a exponer los resultados de mis análisis:
La batuta quiere cruzarle la cara a Luis Cobos. La batuta, en tanto representante de la Música, odia a Luis Cobos (en tanto representante de la Antimúsica) y en todo momento quiere cruzarle la cara. Todo concierto de Luis Cobos es una denodada lucha entre Luis Cobos, en tanto productor y ejecutor de Antimúsica, y su batuta, que, en tanto amante y representante de la Música, quiere cruzarle la cara a Luis Cobos. Por desgracia, la batuta es un utensilio con muy poca fuerza física. Por eso jamás hasta hoy ha conseguido cruzarle la cara a Luis Cobos. Pero lo intenta. Fíjense a partir de ahora: la batuta, en manos de Luis Cobos, intenta siempre alzarse hacia su jeta y cruzársela, incluso a veces intenta, en tanto amante y representante de la Música, saltarle un ojo al director, a ese director, en tanto productor y ejecutor de Antimúsica, y hasta clavarse en sus carrillos, y picotear en ellos tal pájaro carpintero en corteza de árbol. La batuta, aunque es de palo, tiene más alma y más sensibilidad que Luis Cobos con su jeta de palo insensible y sin alma (¡y su melenita estólida!). Por eso el gran sueño de la batuta de Luis Cobos, y todos los que amamos la Música apoyamos su sueño, es lograr un día cruzarle la cara a ese infame productor y ejecutor de Antimúsica, o saltarle un ojo, o clavársele en los carrillos y acuchillárselos (¡al fin!) musicalmente.
