Fugacidad
Después de mi lectura de La última noche, encontré la reseña de Guelbenzu, que tenía por ahí recortada y guardada en otro libro de James Salter. Hay en ella una idea fecunda, liberadora:
Salter tiene muy buen cuidado de no abandonarse a la nostalgia y consigue librarse de ese lastre por su admirable tratamiento de la fugacidad. La fugacidad se concibe como una forma de realidad y nada más (y nada menos), no como la sola emotiva representación de una pérdida, lo cual ayuda a elevar la temperatura dramática de los relatos de manera convincente.
