30.8.07

En un monumento a la aspirina

Otra traducción de La educación por la piedra, de João Cabral de Melo Neto: "Num monumento à aspirina". A la aspirina ya la sacó en otro poema Álvaro de Campos: "Preciso de verdade e da aspirina". Pero me gusta más como lo citaba Octavio Paz: "Un poco de verdad y una aspirina".

En un monumento a la aspirina

Claramente: el más práctico de los soles,
el sol de un comprimido de aspirina:
de empleo fácil, portátil y barato,
compacto de sol en lápida sucinta.
Principalmente porque, sol artificial,
al que nada le impide funcionar de día,
y al que no expulsa la noche, cada noche,
sol inmune a las leyes de la meteorología,
a cualquier hora en que lo necesitemos
se levanta y viene (siempre en un claro día):
se enciende, para secar los entramados del alma,
aclararla, como ropa al sol del mediodía.

*

Convergen: la apariencia y los efectos
de la lente del comprimido de aspirina:
el acabado esmerado de ese cristal,
pulido a esmeril y repulido a lima,
anticipa el clima que va a configurar
y lo cartesiano que es todo en ese clima.
Por otro lado, porque, siendo lente interna,
de uso interno, por detrás de la retina,
no sirve exclusivamente para el ojo
esa lente, o comprimido de aspirina:
ella reenfoca, para el cuerpo entero,
lo borroso de alrededor, y nos lo afina.