19.8.07

La guasa final de Thomas Bernhard

Este fin de semana me he leido Los comebarato, una novelita de Thomas Bernhard a la que hasta ahora me había resistido porque no está traducida por Miguel Sáenz (lo que para mi mentalidad quisquillosa es una suerte de sacrilegio). La novelita está muy bien, pero no han dejado de irritarme ciertos toques de la traducción que, quizá equivocándome, yo pensaba que Sáenz hubiese puesto de otra manera. Por ejemplo, las retahílas de "hombre espiritual", que yo, sáenzianamente, me autotraducía como "hombre de espíritu" —aunque a lo mejor ahora me voy a cualquier traducción de Sáenz y veo que él siempre ha estado poniendo "hombre espiritual". En cualquier caso, copio la mejor de esas retahílas tal y como la traduce el no Sáenz (la doy con tijeretazos):

Siempre le había horrorizado el hecho de que la mayoría de la gente consumía muy pronto su patrimonio espiritual, y de golpe y de la forma más repentina se encontraba ante la nada y tenía que seguir vegetando el resto de su vida con lo que él llamaba mínimo existencial espiritual. Igual que los comerciantes invierten dinero, los hombres espirituales tienen que invertir pensamientos, e igual que el comerciante sigue la marcha de sus negocios, el hombre espiritual tiene que seguir la marcha de sus pensamientos, el comerciante sigue la cotización de las acciones, decía Koller, el hombre espiritual la de los pensamientos. [...] El hombre espiritual tenía que convertir en presupuesto y principio de su existencia el no seguir consejo alguno, o por lo menos hacer siempre exactamente lo contrario de lo que se le aconsejaba. Lo más importante para él había sido desarrollar desde el principio su testarudez, y seguir desarrollándola de más a más, incluso si esto significaba al principio el total enfrentamiento con los padres y el entorno, al fin y al cabo el total enfrentamiento con todo; naturalmente, el hombre espiritual no retrocede ante ello. [...] El hombre espiritual hará bien en estar desde el principio contra los padres y contra los maestros y contra la sociedad y en resumidas cuentas contra todo, para llegar a liberarse completamente de estos padres y maestros y de esta sociedad, para después, con el tiempo, poder observar y juzgar de hecho y agudamente y sin compasión, lo que en última instancia es su tarea, no tiene otra, está ahí para eso, aunque sea sin su consentimiento y de hecho contra su voluntad. El hombre espiritual no tiene otra justificación.

Lo que sí está bien en esta edición (Cátedra, Letras Universales) es el prólogo. Y explica mejor la muerte de Bernhard que Sáenz en su biografía de Siruela. Escribe éste:

Thomas Bernhard murió el 12 de febrero e 1989, hacia las siete de la mañana, en su piso de Gmunden (Lerchenfeldgasse 11). Incorporado a medias (hacía tiempo que se asfixiaba cuando estaba echado) y con un vaso de mosto (de sus propias viñas) en la mano. Hasta el último momento lo acompañó su hermano y médico de cabecera, Peter Fabjan, con quien estuvo hablando casi toda la noche. / Siguiendo sus deseos, fue enterrado en el cementerio de Grinzing (Viena) el día 16, con la mayor intimidad (sus hermanos y Emil Fabjan), y sólo entonces se dio a conocer la noticia de su muerte, que tuvo una gran repercusión en la prensa de muchos países.

El no Sáenz, en cambio, da cuenta de cómo las informaciones sobre los momentos postreros y la muerte de Bernhard fueron la última guasa (post mortem) de Bernhard:

En noviembre de 1988, Bernhard ya sabía que la enfermedad degenerativa que padecía desde años atrás le iba a dar poco tiempo. Y, como un dramaturgo que había sido actor, preparó con cuidado su salida de escena. / El domingo 12 de febrero de 1989, a las siete de la mañana, Thomas Bernhard dejaba de existir. Comenzaba entonces su última representación. Siguiendo sus instrucciones, su hermanastro y médico Peter Fabian hacía correr rumores sobre el agravamiento de su enfermedad el lunes, día 13, que desmentía él mismo el día 15. Por fin, el 16, en plena expectación, comunicaba el fallecimiento y su fecha real.

De Bernhard hay unas cuantos fragmentos de entrevistas en YouTube: aquí, aquí o aquí. Y un bonito montaje sobre su casa.