8.11.07

El rinoceronte

El joven Wittgenstein llega a Cambridge arrollando. En las discusiones Bertrand Russell se desespera, porque no consigue que su discípulo reconozca que "no hay un rinoceronte en la habitación". Así se lo repite por carta a su amante Ottoline (al principio Russell piensa que Wittgenstein es alemán):

Mi ingeniero alemán es muy discutidor y agotador. No admitiría que es cierto que no hay un rinoceronte en la habitación... Volvió y no dejó de discutir mientras me estaba vistiendo. // Mi ingeniero alemán, creo, es un necio. Cree que nada empírico es cognoscible..., le pedí que admitiera que no había ningún rinoceronte en la habitación, pero no lo hizo.

Y añade el biógrafo Monk:

En una época posterior de su vida, Russell insistió mucho en estas discusiones, y afirmó que había mirado debajo de las mesas y de las sillas del aula en un esfuerzo por convencer a Wittgenstein de que no había presente ningún rinoceronte.

Leo todo esto tronchándome de risa. Hasta que descubro que sí que había un rinoceronte en la habitación: Wittgenstein.