5.4.08

Retumbante de Nietzsche

Vengo con la cabeza retumbante de Nietzsche, tras el congreso que acaba de clausurarse en Málaga. No ha estado mal. Había momentos en que me ponía a segregar la idea de escribir una quinta intempestiva, "Contra los nietzscheanos mortecinos"... pero siempre terminaba apareciendo uno que salvaba la jornada. El balance ha sido bueno. Me lo he pasado pipa. He refrescado a Nietzsche. Les he puesto cara a varios nombres de las bibliografías nietzscheano-nihilistas (Manuel Barrios, Sánchez Meca...) y también al autor del manual de filosofía de Cou: Navarro Cordón. Y ha habido algo llamativo: el esplendor mamario de bastantes congresistas, que me ha hecho feliz en más de un momento.

Quizá mañana o pasado escriba de las ideas y los ponentes de estas jornadas. Por ahora cuento sólo el momento más divertido, que se produjo en el acto de inauguración. Allí estaban representantes de los organismos patrocinadores. Uno de ellos era la UNED, cuya jefa en Málaga es una hermana de Magdalena Álvarez, puesta al parecer por enchufe. Su aspecto desentonaba ampliamente con el de los demás (¡y las demás!): parecía haberse encopetado para una merienda con doña Carmen Polo de Franco (pese a que era por la mañana) más que para un congreso de Filosofía. Tras saludar y prevenirnos de que ella era economista, se puso a leer unos folios sobre el filósofo. No parecía que los hubiera escrito ella. Además, eran bastante malos. Y los leía fatal. Como quien no quiere la cosa, acercó un poquito a Nietzsche a la Alianza de Civilizaciones, al citar un pasaje elogioso sobre los moriscos. También dio unas pinceladas de ciertas concomitancias del pensamiento nietzscheano con el marxista. De haber tenido más tiempo, seguro que su Nietzsche se hubiera transmutado en Pepiño Blanco. Pero por fortuna acabó pronto. No sin cometer antes dos simpáticos errores de pronunciación. El primero fue al citar a Max Stirner, que en boca de la hermanísima fue Max Estímer. Pero lo mejor fue el modo en que dijo el nombre del tétrico György Lukács: George Lucas. Ahí ya hubo risas por lo bajini; aunque flojitas, que el público era muy educado y hasta la aplaudió al final.