Proyecto abortado
Se ha esfumado la conexión wifi que pillaba desde casa (ahora estoy en un cíber). No sé si volverá, pero el contratiempo me ha impulsado a abortar mi proyecto de nuevo blog: por ahorrarme la inquietud de estas precariedades técnicas. Además, estos días he venido dándome cuenta de que El año del sí ganaría si fuese más intimista y descarnado, más impúdico: algo que no me atrevo a hacer en internet. Hay una tercera razón: me he cansado de regalar textos; de exhibir mi trabajo sin (como dice Arcadi Espada) "una cierta traducción económica". El aprendiz al sol voy a mantenerlo, como hilo de comunicación y como escaparate. Pero nada más. El año del sí lo llevaré a cabo, sólo que como libro. (Y si hay algún editor interesado, que me llame.)
Por otra parte, el paciente lector se preguntará qué fue de mi retiro de Asilah. Es otro proyecto abortado. No sé si es ya una cuestión de puro autosabotaje (¡escribir no escribo, pero rasgos artísticos me sobran!): el caso es que todo iba bien, o estaba empezando a ir bien... cuando decidí regresar a España a mediados de septiembre "sólo por unos días", con el propósito de ajustar las fechas para el último tramo del año. Como el máximo de estancia continuada es de tres meses, mi intención era volver a Marruecos el 23, y ya quedarme allí hasta las vísperas de la Navidad. El 23 de septiembre desperté con la maleta ya hecha para viajar, pero amaneció lloviendo. No me apetecía meterme en un barco lloviendo. Me quedé. Y ya me enredé en otros asuntos. En estos dos meses y pico he estado a punto de partir cuatro veces, pero, por una cosa u otra, ninguna he podido hacerlo. El último intento serio fue el 3 de noviembre, pero tampoco pudo ser. La otra tarde seguía angustiado con la idea de a ver si me iba... cuando me di cuenta de que ya no me quedaba dinero para aguantar en Asilah demasiado tiempo. Así que el dilema se ha resuelto solo. Me queda ir todavía una vez para recoger mis cosas; pero será un viaje rápido. Volveré a Málaga y aquí me quedaré, condenado por mi economía. Espero que escribiendo al menos. (En la antesala del año del sí ya van, pues, dos noes.)











