3.3.09

Carácter es destino

Qué injusto fue Cernuda con quienes lo apreciaban. Y qué imprescindible fue esa injusticia. No por ella en sí, sino porque era el efecto de las tensiones del poeta. Y porque lo preservaba. (La amabilidad, muchas veces, se come al amable.) Después de escuchar el curso del profesor Philip W. Silver en la fundación Juan March, hojeo su estudio Luis Cernuda: el poeta en su leyenda. Al final viene un apéndice con "nueve cartas y una postal" de Cernuda al profesor (tesinando entonces). Todas responden a lo que expresó Gil de Biedma: "Aun más que en sus poemas, en las breves / cartas que me escribiera / se retrataba esa reserva suya / voluntariosa, y a la vez atenta". Menos la última, fechada el 13 de julio de 1962, que es descortés:

.....Muy señor mío:
.....Para autorizar la publicación de alguna traducción es necesario saber qué se va a traducir y en donde se va a publicar la traducción. Pero no se moleste en informarme de ambas cosas, porque no permito esa traducción ni publicación.
.....En modo alguno estoy dispuesto a tolerar que nadie se permita publicar de nuevo cosas viejas y estúpidas que yo no he recogido ni pienso recoger en libro. Eso se lo debía haber dicho su cacumen, si no su tacto y discreción.
.....Veo que su trabajo parece centrarse en snooping en torno al mío. No le felicito, ya que snooping es tarea bastante baja. Y además es, en este caso, de resultado pobre e incompleto.
Su vida imposible, sin embargo, le ha hecho perdurar. Qué por debajo quedan ya sus demás "compañeros de generación", con la excepción de Lorca. Sólo ellos dos fueron poetas necesarios. (Definición de necesario: o eso, o se morían.) En la biografía de Cernuda que salió el año pasado uno se quedaba helado con su soledad ontológica. Alberti aparece siempre con ganas de jarana, en plan tuno. Cernuda, ineludiblemente, esquinado y recluido. "No eches de menos un destino más fácil", se decía en un poema. A veces sí que se echa de menos ese destino más fácil. Pero no hay arreglo: carácter es destino.