17.11.09

Bernhard como dandy

Nos tienen engañados con este libro. No es un "libro menor": ¡es una delicia! Una cosita leve y maravillosa: ¡una gozada! Por cada premio que le han dado a Bernhard, él nos da uno a nosotros: el de su relato. En Mis premios hay nueve, más tres discursos y una carta de dimisión. Es un Bernhard en plena forma: algo más accesible y explicativo, un pelín rebajado con agua; pero Bernhard en lo esencial. Lo esencial está ahí: lo esencial de Bernhard, lo esencial de todo Bernhard. La gracia, la mala uva, el desparpajo, el espanto, la maestría. Un Bernhard en ejercicio dandístico, un Bernhard dandy, que se compra un traje, una casa, un coche y da la nota, hace el ganso, gana dinero, pasa penuria, se presenta con su tía, epata, muerde, oscila entre el derrumbe y la felicidad. Sí, hay felicidad en este libro. Y hay humor (yo me he tronchado de risa varias veces). Y hay heterodoxia libre, ligera, nada programática, y por eso mismo contradictoria y sin miedo: sin miedo de incurrir en la ortodoxia. (En las antípodas, por tanto, de nuestros aplicados apóstoles del hormigonado heterodóxico.)

Desde hoy, lo recomiendo como libro perfecto para iniciarse en Bernhard. En mis "Instrucciones para leer a Thomas Bernhard" citaba en primer lugar las conversaciones con Krista Fleischmann. Ahora pongo Mis premios a su lado.