5.12.09

Bye bye, Peloponeso

Al final no voy a leer la Historia de la Guerra del Peloponeso —al menos, no por ahora— y puede que tampoco viaje a Hamburgo. Ni es necesario ya que lo haga. A veces a uno le basta pensar que va a viajar a Hamburgo o que va a leer o ha empezado a leer la Historia de la Guerra del Peloponeso. Con pensarlo y tenerlo en la cabeza un tiempo basta para que se abra el horizonte. Y, una vez que se ha abierto el horizonte, ya no hay que leer la Historia de la Guerra del Peloponeso, ni hay que viajar a Hamburgo.