El mundo se concentra en llover
Llueve, y por sacarle un poco de provecho (estético) a este coñazo me pongo a Satie. A mí, que la melancolía la tengo hasta con sol, lo que me faltaba era la lluvia. Ayer no pude ni pisar la calle para quemar un poco de turrón en la caldera de mi estómago. Ahí seguirá, con el jamón y los langostinos. Por fortuna, tengo trabajo. La fortuna es que me mantendrá ocupado, hasta reventar, en estos últimos días de 2009. Ha sido un año plomizo, que podía haberme ahorrado. Está bien que se vaya con lluvia.
