La inocencia del devenir
Había anunciando antes que me retiraba hasta el 25 de julio, por poner la fecha de la subida al Mont Ventoux en este Tour de 2009. Pero aquí seguiré. Bah. (Aunque a ver a qué ritmo...) Ayer me leí La inocencia del devenir. La vida de Friedrich Nietzsche, de Michel Onfray: muy flojo. Ferré tiene a Onfray en un altar (pagano), y escribió una reseña sobre su "erotismo solar" que lo hacía apetecible. Yo he tenido la mala suerte de empezar por este libro chapucero; y con los autores rara vez me repongo de la impresión inicial... Onfray pontifica en la primera parte sobre las películas biográficas, usando como contraejemplo el Amadeus de Milos Forman. Y en la segunda, como diciendo "aquí estoy yo", ofrece un guión sobre la vida de Nietzsche. El resultado es patético: ni los alumnos menos aventajados de Syd Field lo hubieran hecho peor. Onfray podría haberse ganado muy bien la vida como guionista de Médico de familia. Ejemplo:
WAGNER: Y... mi estimado Nietzsche, ¿cómo se encuentra usted desde nuestro último encuentro del año pasado en Leipzig? Que, por otra parte, fue el primero... ¿Qué novedades ha habido desde entonces? ¿Proyectos..., algún nuevo libro? ¿En qué anda usted? (Tomándolo por los hombros.) Cuénteme, verdaderamente me interesa.Definitivamente, se imagina uno a este Nietzsche con el careto de Milikito. Y a Wagner, como el Ñapas. Pero en fin, ya que estamos, vayamos a nuestro tema. A ver qué dice del amor fati. Aparece en forma de tabarra que le da Nietzsche a Lou Salomé (a quien nos imaginamos con el aspecto de Lydia Bosch):
NIETZSCHE: Pues bien... La novedad es que he sido nombrado profesor de filología en la Universidad de Basilea. Y bien nombrado, porque ni siquiera había presentado mi tesis y ya me solicitaron que asumiera el cargo. Todo gracias a la intervención del profesor Ritschl, mi maestro en esta disciplina.
WAGNER: Lo felicito, porque... es usted muy joven aún, ¿no? ¿Qué edad tiene?
NIETZSCHE: Veinticuatro años.
WAGNER: Realmente joven. Con más razón, lo felicito.
NIETZSCHE: Bueno, sabe usted, un profesor más, no hay de qué presumir. Agrego mi nombre a la cohorte de los que machacan en la universidad. No hay razón para enorgullecerse. No quisiera de ningún modo regodearme en la idea de esta carrera de filisteo que se me abre. Engrosar el rebaño de profesores..., hay mejores destinos. (Resignado, encogiéndose de hombros.) Pero de algo hay que vivir. Y, además, pasar de la condición de estudiante a la de profesor tiene su sal...
WAGNER: Hablando de sal, ¿continúa usted siendo vegetariano?
El eterno retorno es un principio selectivo; en cada momento de la existencia en que vacilamos, debemos decirnos: "Elijamos lo que habrá de repetirse sin cesar", "prefiramos lo que retornará eternamente...". Y entonces todo se vuelve simple. Hay que amar lo que sucede, amor fati, "ama tu destino". He aquí mi fórmula para todas las cosas. Que, por lo demás, es la fórmula de la alegría, si no ya de la felicidad, o al menos la fórmula para conjurar la infelicidad... Es la mayor sabiduría. [...] Puesto que no podemos elegir, amemos lo que acontece y así estaremos liberados de toda espera...Y, sin venir a cuento, termino con una canción que me encanta, producida por los hermanos Mizell.


















