12.5.10

El tiempo de las moscas

Creo que era Escohotado el que decía que quien descuida la atención vive en el tiempo de las moscas. Las moscas son dispersas; y todos somos moscas en el Facebook, y en internet en general. La sabiduría zen, en cambio, recomienda la atención. No hay mejor gimnasia para el espíritu que concentrarse. Yo ahora, que tengo que volver a estudiar, encuentro dificultad para concentrarme. Escribiendo a veces lo consigo, aunque no cuanto quisiera. En la sala familiar, ruidosa, mis sobrinos se enganchan con un hilo de atención a los dibujos animados: el ruido de alrededor para ellos no existe. Debajo de mi ventana tengo dos negocios espeluznantes: una carpintería y una cristalería, donde se corta aluminio. He estado años quejándome; pero lo cierto es que, cuando he escrito con atención, los ruidos han desaparecido. Quizá haya que tomarlos como señales: igual que las "bandas sonoras" de las autopistas. Uno se mete en el carril de la concentración, y escribe o estudia. Y si percibe el ruido es que se está saliendo. El ruido es la advertencia de que hay que meterse otra vez.

Por otra parte, sólo la atención ahonda el tiempo. De nosotros no depende la extensión, pero sí la profundidad. Cada minuto guarda un infinito.