1.5.10

La solución Duchamp

Recibo de Jabois la columna de Jaime Serra aparecida el pasado domingo en La Vanguardia: "Una paradoja hecha puerta". Había visto esa puerta de Duchamp, pero nunca me había detenido en ella. Me parece brillante la interpretación; y brillante (brillante sin énfasis; brillante con grisura, con elegancia) el hallazgo de Duchamp. Abro el portón de The Complete Works of Marcel Duchamp (Delano Greenidge Editions, NY), de Arturo Schwarz, a ver qué dice:

Puerta: rue Larrey, 11 (París, 1927).– En el pequeño apartamento en que vivió entre 1927 y 1942, Duchamp instaló una puerta que servía para dos entradas (entre el estudio y el dormitorio y el estudio y el baño). La puerta podía estar abierta y cerrada al mismo tiempo, lo que le proporcionaba a Duchamp tanto una paradoja casera como una solución práctica para ahorrar espacio. La puerta fue sacada en 1963 y expuesta como objeto independiente, después de que se hiciera una reproducción in situ a escala real.
La solución de Duchamp es disolver el problema (disolverlo, no saltárselo). Adecuadamente, Schwarz relaciona esta obra con la gran frase zen del artista: "No hay solución, porque no hay problema".