Misántropo ma non troppo

La Vuelta ha empezado soporífera en Sevilla, pero el momento estuvo ayer en el artículo de Carlos Arribas en El País:
En los años 30, en la época en que, como escribió Thomas Bernhard, misántropo ma non troppo, el ciclista, el ser que podía permitirse enfrentarse al mundo desde arriba, sin tocar con los pies en el suelo, era el dueño del mundo, se corrió la primera Vuelta, que comienza a celebrar en Sevilla este agosto de calor africano su 65ª edición.Sobre Bernhard y el ciclismo ya escribí aquí, con cita de un fragmento del quinto tomo de su pentalogía autobiográfica. Pero de Arribas queda esa frase fastuosa: misántropo ma non troppo. He puesto como ilustración la fotografía del helicóptero del pasado Tour simplemente porque me pareció fastuosa también.
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Por cierto, que en el texto de Julio Torri que copié en "Mitología del Mont Ventoux" se asocia igualmente la misantropía a la bicicleta. A los misántropos, por otra parte, no hay que temerlos mucho. Cioran, al final de su memorable ensayito sobre Guido Ceronetti (recogido en Ejercicios de admiración), le recomendaba al joven interesado en el maestro italiano:
Pero no tema usted conocerlo: los seres menos insoportables que existen son los que odian a los hombres. No hay que huir jamás de un misántropo.
