El año de la ballena
Año catastrófico. Por ver si lo enderezo en sus postrimerías, he retomado la lectura inicial: Moby Dick. Debí de abandonarla el mismo 1 de enero, como tantas otras a lo largo del año. Como tantas cosas. Llevo una larguísima temporada con poca inspiración para leer. Coherentemente, cuando no estoy para la lectura tampoco estoy para la escritura: la página es refractaria en las dos direcciones. Y yo soy refractario a la página. Mi herida: sé que la escritura es lo único que me queda y sé que la escritura es poco. Ojalá pudiera envolverme como una momia (momia de marfil), pero no me sale. La ballena como metáfora del año. Se me ha escapado. A la vez, quizá, estoy en su vientre. Cazarla sería nacer.
Decido también volver a Nietzsche, Crepúsculo de los ídolos, que sí he leído muchas veces, para compaginarlo con Melville. Escribe en el prólogo: "incluso en la herida continúa habiendo una fuerza curativa". (Blanco, el blanco. Borrón y vita nuova.)
