26.1.11

Hobbes y el carril bici

No puedo quedarme sin completar lo anterior. Ahora los fumadores están perseguidos, pero durante décadas ejercieron su tiranía sin contemplaciones. Atufaron lo que pudieron. A mí me resultaban particularmente desagradables en el desayuno. Estabas desayunando en la barra de un bar, se te plantaba un fumador y tenías que tragarte su humo con el café. En aquel tiempo se bromeaba sobre la viejecita que se ponía a toser antes de que el fumador encendiera su cigarrillo. Pero lo cierto es que aquella viejecita tenía razón, porque iba a terminar tosiendo justo por esa causa. La cuestión es que últimamente se iba alcanzando un equilibrio. Los fumadores habían comenzado a comedirse. Y entonces, ante su debilidad, han saltado los antifumadores a jorobarlos como ellos los habían jorobado. He recordado de nuevo este aforismo de Cioran: "Por las víctimas hay que tener una piedad sin esperanza".

Se impone Cioran, y se impone Hobbes. Todo es una lucha de poder. En Málaga se aprecia ahora también con el carril bici. El ciclista ha sido siempre el débil. Metido en la carretera, lo despreciaban los automovilistas, los motoristas, los camioneros. Ahora le han puesto el carril bici y va por él como loco, haciendo con el peatón lo que los coches hicieron con él. Compadezcamos, pues, al débil, pero solo en tanto que es débil; sabiendo que, en cuanto logre salir de su estado, será un cabrón como los demás.