25.1.11

Trampa para malsines

Me cuenta un amigo profesor de instituto el show ahora de los profesores persiguiendo a los alumnos para que no fumen, y de su búsqueda después de lugares ocultos en los que fumar. Un país machacado, entre otras cosas por la acción de este Gobierno, y este Gobierno empeñado en estropear aún más la vida en este país. Lo más asombroso es la docilidad de la población: sus tragaderas. Salvo unos cuantos casos (¡aislados!), no ha rechistado nadie. Es la abyecta masa: la que nos encasquetó a ZP y nos encasquetará a Rajoy, esos dos políticos que son peores que Franco por el simple detalle biológico de que siguen vivos (una vez que se mueran, reajustaremos el escalafón).

En este lodazal Francisco Rico, en su semana petrarquista, escribió un artículo que acababa, según supo ver Mercutio, con una posdata-trampa. Decía en ella: "en mi vida he fumado un solo cigarrillo". No se trataba propiamente de mentir, puesto que se sabe de sobra que Rico es fumador; sino de eso: poner una trampa. En el propio artículo aparecía la definición de malsín: el que "de secreto avisa a la justicia de algunos delitos con mala intención y por su propio interés". Su trampa fue un éxito y proliferaron los malsines, que corrieron a chivarse de que Rico fuma.

Un poco campanudamente he pensado estos días que el humo que se ha ido es el humo de la libertad. En las tertulias de ahora nadie fuma y todos vociferan al unísono, según la ideología de la cadena en la que estén. La primera tertulia, sin embargo, la que tuvo Balbín en Antena 3 Radio a finales de los ochenta, era un paraíso de la discrepancia. Mantenía el espíritu de su programa televisivo La Clave, uno de los espacios donde se forjó la Transición, con el que yo me eduqué intelectualmente, y que era en sí mismo un anticipo de la radio: porque de los participantes, tapados por el espeso humo que emanaban, solo se conocía la voz.



También en Buenas noches y buena suerte el humo salía de la misma boca que defendía la libertad. Murrow atacaba la Caza de Brujas sin sospechar que hoy sería víctima de la caza de brujas de los antitabaco. No deja de ser un sarcasmo que el presidente que iba a imponer esta ley utilizara la frase de la película para despedir el último debate electoral, que ganó. Verle hoy espeluzna.



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PS. Me manda mi amigo esta puntualización: "El que a los alumnos se les persiga y sancione por fumar en los centros no es una novedad. Lo nuevo es que fumen junto a la puerta –mientras los profesores fumadores se alejan unos metros– y esa conducta sea sancionable con una multa y, sin embargo, si son sorprendidos realizando la misma conducta en el interior del centro, no se les pueda imponer la misma sanción. De cualquier forma es todo de una imbecilidad considerable".