20.12.11

Madrid-Málaga

Pensaba hacer una croniquilla de mi semana en Madrid, pero hay otra cosa que se ha impuesto y que me ha sorprendido: mi agrado de pasear esta tarde por Málaga. Esa es la cuestión: cuando tengo Madrid, tengo también Málaga. Cuando no tengo Madrid, no tengo ni Madrid ni Málaga. Son dos ciudades que se complementan a la perfección... siempre y cuando se viva la mayor parte del tiempo en Madrid, como yo hacía antes. Lo suyo es llegar a Málaga con el nervio de Madrid. Mantenerse en Málaga, en cambio, es amojamarse.