21.12.11

Precisión de Joyce

Paseo de tarde, algo más melancólico que el de ayer; temperatura suavísima. Llevaba el ejemplar de Alianza Cien de Los muertos, no como lectura sino como apoyo para las hojas desprendidas del moleskine. Pensaba tomar notas en un descanso. Se puso el sol, me senté. Antes de anotar abrí el librito y di en este pasaje, cuya precisión percibí por vez primera, a pesar de haberlo leído tantas veces:

–¿Y de qué murió tan joven, Gretta? ¿Tuberculosis?
–Creo que murió por mí.
Ante esta respuesta se apoderó de Gabriel un vago terror como si en aquella hora en que él había esperado triunfar, algo intangible y vengativo se dirigiera contra él, haciendo acopio de fuerzas en ese mundo suyo vago y en sombras, preparado para atacarle. Pero se quitó ese pensamiento de la cabeza con un esfuerzo de la razón y siguió acariciando su mano. No le hizo más preguntas porque sabía que ella se lo contaría todo. Su mano estaba cálida y húmeda. No respondía al contacto de la de él, pero él continuaba acariciándola como había acariciado su primera carta aquella mañana de primavera.
Sabía lo que venía después, pero lo dejé ahí. Alcé la vista y le hice una foto al cielo del momento, pensando ya en esta entrada.