22.11.11

Estolidez local

Esta ha sido la primera vez en mi vida en que he votado con algo de convencimiento, y por lo tanto la primera en que he sentido en la cara el puñetazo de la ley D’Hondt. Mientras me escocía, he estado pensando. Y me he dado cuenta de la estólida jaula que supone.

Básicamente, lo que hace es ponerle un cerco provincial al individuo. El viejo anhelo cosmopolita de escapar de lo provinciano es lo que aniquila la ley D’Hondt. Con la ley D’Hondt, la provincia vence. Al individuo que está en minoría en ella se le arrebata la posibilidad de sumarse a otros como él, si están en otras.

No es de extrañar el triunfo de los nacionalistas. La ley D’Hondt es una estructura que genera su propio contenido: al disgregar el electorado y confinarlo en compartimentos estancos, desactiva el universalismo y potencia el localismo. Establece un eficaz sistema de cortafuegos ideológico, por el que solo tienen posibilidades lo masivo o lo palurdo. Por decirlo en términos musicales: lo mainstream o lo folclórico; jamás lo indie. El votante solitario y universalista pierde en favor del acumulativo y provincial.

Yo no puedo sumarme a uno de Zamora que piense como yo, porque mi voto es cazado y aniquilado por los aduaneros de la provincia. Tampoco puedo hacer piña con uno de Vizcaya para impedir que se sienten en el Parlamento los correligionarios del asesino de su padre. No se prima las amplias miras, sino el ceporrismo. Un millón de votantes decentes diseminados por todo el país tienen menos posibilidades que trescientos mil canallas apelotonados en un territorio.

[Publicado en Jot Down]

* * *
PS. En los comentarios en Jot Down me han corregido oportunamente mis errores sobre la ley D'Hondt. A ellos les remito. Además, copio aquí algunos de los tuits de hoy:

mgbarahona
tú tb? RT @malaprensa: Los estragos del periodismo ignorante y cansino. Que el problema no es d'Hondt!!!! http://mun.do/uw03zv

Tsevanrabtan
Hoy me explico por qué @montano66 ha votado a UPyD. Se creyó la propaganda.

Tsevanrabtan
Si alguien como @montano66 -inteligente y brillante- escribe un artículo como el de hoy en @JotDownSpain es que no hay nada que hacer.

Tsevanrabtan
Me parece muy bien que se publique. Yo ejerzo mi derecho a decir, hoy, a mi amigo, que ni idea.

WillyLoman75
lo coherente con este planteamiento no es cambiar la ley, si no todo el sistema territorial de la CE

scopman
el problema que describes es la circunscripción. La LdH es para asignar los escaños según cocientes en cada circun

montano66
Jajaja, bien, amigos: mi problema ha estado en que quería engolosinarme con el nombre "D'Hondt". Pero la circunscripción es mi enemiga! :-)

montano66
D'Hondt, además, es belga. Mi obligación baudelairiana era zurrarle al belga. Se equivocan si me toman por periodista: yo soy un esteta!

montano66
Me siento en compromiso con la verdad, sí: ¡pero si me aparece un caramelito fonético como "D'Hondt", no me priven de chuparlo!

montano66
Admiro este jansenismo que ha impuesto Arcadi Espada: ¡pero no me lo apliquen a mí! Yo soy más de los de Arganzuela! :-)

qtyop
Lo más acojonante del artículo de @montano66 es que acuse a la d'hondt de disgregar: la ley d'hondt tiende a concentrar el voto.

Tsevanrabtan
Nada que hacer, @montano66 ha convencido a todo el mundo de que d'Hondt era el 2º apellido de Hitler.

montano66
Asumo la tarea de limpiar su nombre! Empezando por pedir perdón a todos los d'hondtianos!

montano66
Concentra el voto zamorano, pero disgrega al votante zamorano del malagueño. Pero no D'Hondt: ¡la circunscripción!

montano66
Yo pensaba que odiaba a D'Hondt, porque tiene nombre de malo: ¡pero a quien odio de verdad es a la circunscripción!

FrayJosepho
Veo que te has vuelto d'Hontano66.
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PS2. Más al respecto: El País, Tsevanrabtan, Qtyop (uno y dos).

19.11.11

Marcar fronteritas

Ayer me fijé en un sintomita: un indicio pequeño, sin importancia, pero que es significativo. Significativo del zumillo segregacionista socialdemócrata. He de decir que yo soy socialdemócrata; pero un socialdemócrata trágico o agónico (¡kierkegaardiano!), que reconoce como verdaderas todas las andanadas de, por ejemplo, un Arcadi Espada contra los socialdemócratas.

El sintomita venía en el artículo de Javier Marías en El País Semanal. Dedica unas frases elogiosas a Fernando Savater; pero al decir su nombre se siente en la obligación de precisar –y esto es lo sintomático– “de quien discrepo a veces”. Yo diría que, en efecto, Marías discrepa a veces de Savater: y esas son exactamente las veces en que se equivoca. Pero esta no es la cuestión aquí.

La cuestión es la necesidad que ha tenido de escribir esa frase, de marcar esa fronterita. Sé que Marías y Savater son amigos, que siempre han escrito bien el uno sobre el otro. Marías, en concreto, tiene artículos preciosos sobre Savater: admirando su coraje, celebrando su alegría, etcétera. En el de ayer volvió a ensalzarlo: pero se coló esa cláusula que, precisamente por el contexto favorable, es un segmento tristísimo.

Indica, por un lado, los resortes profundos de nuestro sectarismo imperante; y, por otro, lo incómodo que resulta –que sigue resultando– Savater. No es poco mérito. Aquí se aplaude a gañanes descerebrados, a auténticos impresentables, sin que el que los aplaude se sienta en la necesidad de trazar frontera alguna. Pero con Savater no: con Savater hay que aclarar "de quien discrepo a veces".

‎No estoy abogando, naturalmente, por la adhesión inquebrantable a Savater; ni aduciendo la imposibilidad metafísica de discrepar –a veces, o siempre– de él. Hablo solo del síntoma político-sociológico, o cuanto menos retórico: de lo que lleva a introducir esa cláusula en el discurso. Algo que no pasa con todos; algo que, de hecho, no pasa con casi nadie.

[Publicado en Jot Down]