12.6.12

La voz de Billy Wilder

Billy Wilder se puso de moda en España por Fernando Trueba, pero en mí no se puso de moda por eso (¡yo no le consiento a ningún Trueba que me ponga de moda nada!), sino por un artículo de Muñoz Molina del que me impresionó este comentario:

Nació, como proclamaba de sí mismo Rafael Alberti, con el cine: que se acuerde de los tiempos en que las películas eran atracciones de feria es como si Graham Greene hubiera podido acordarse en su vejez de la primera publicación del Quijote. El cine ha tenido una historia tan veloz, un proceso tan rápido de invención, clasicismo, amaneramiento y decadencia que un solo hombre ha podido ser testigo de su nacimiento, maestro de su plenitud y superviviente de sus mejores días. Billy Wilder vio dirigir películas a Erich von Stroheim y escribió guiones para Ernst Lubitch. No habría sido más alucinante que Francis Bacon hubiera trabajado como aprendiz en el taller de Velázquez.
El artículo, "La voz de Billy Wilder", era a propósito del libro de Hellmuth Karasek Nadie es perfecto, que acababa de aparecer y que me leí pronto, como todo lo que fue saliendo sobre Wilder aquellos años, que fue un montón. Hubo una época en que prácticamente solo me dedicaba a leer libros sobre Billy Wilder y a ver películas de Billy Wilder. Una época feliz, como se puede sospechar. Las anécdotas eran siempre las mismas, pero no cansaban. El colofón fue la grandiosa biografía de Ed Sikov. Ya no salió nada más, y el wilderismo se aplacó un poco. He seguido revisitando sus películas y citando frases suyas a mansalva; pero manteniendo un poco apartado al personaje. Ahora le he dejado volver, gracias a un estupendo reportaje-entrevista que hay en YouTube: Billy Wilder, un hombre perfecto al 60%. Con respecto a aquellas entrevistas en libro, hay aquí dos extras: el de los paisajes de su oficina, su casa y su chalet frente al mar ("vengo los fines de semana, sobre todo en verano, para recuperarme de lo mucho que he sufrido"), y el de la propia voz de Billy Wilder.