26.8.14

Little Big Horn

En estas últimas dos semanas se ha muerto mi padre y he roto con mi novia. No voy a hablar de esto, pero sí mencionarlo para contextualizar (ni siquiera excusar: solo contextualizar) mi estado de ánimo particularmente melancólico y faltón; mi abatimiento y mi agresividad extra de estos días, los días del suicidio de UPyD.

Es un tema minúsculo el de UPyD, que solo interesa a unos pocos. Pero yo estoy entre esos pocos. He votado a ese partido algunas veces. Otras, he votado a Ciudadanos. En las elecciones europeas del 25 de mayo dudé entre ambos. La presencia de Javier Nart (uno “de la tele”) en Ciudadanos hizo que me decidiera por UPyD. Del candidato Francisco Sosa Wagner me caía bien su pajarita y que hubiese identificado el problema español como un problema austrohúngaro. Pero no he tenido especial predilección por él hasta que la armó el otro día en su partido, y en su partido se la han armado.

En un sitio dicen que la “operación Sosa” la hemos montado entre Arcadi Espada y yo. Pero no hagan caso: el autor no tiene muchas luces. Lo enlazo solo para que mis fans se rían. Y como muestra del delirio al que se ha llegado con este asunto. Pero el problema no es el delirio de los columnistas, sino el de los dirigentes mismos de UPyD. ¿Cómo podía haber tanto loco ahí metido? Estoy de acuerdo en que el artículo de Sosa Wagner no es inocente, puesto que se publicó sin avisar y fuera de los cauces establecidos. Pero lo que ha saltado en el partido después convierte esa inoportunidad en una cuestión secundaria: si la cabeza del partido era eso, yo me alegro de saberlo ya. (Una alegría triste, puesto que es saber de impresentables).

El espectáculo ha sido como el de un Little Big Horn en el que los que están en medio rodeados y defendiéndose no fuese el Séptimo de Caballería comandado por Custer, sino unos que han decidido hacer el indio. Indios que se inventan que están acosados por indios. Que se sitúan en medio en una actitud defensiva, disparando a todas las críticas con argumentos falaces: y por eso hacen el indio. Para mí, la dirección actual de UPyD ha conseguido que su salida sea ahora lo prioritario; antes incluso que el pacto deseable con Ciudadanos, que fue por lo que empezó todo. Aunque conociendo ya la calaña de los personajes, dudo mucho que se suiciden ellos: antes suicidarán, como están haciendo, al partido.

En manos de Ciudadanos estaría ahora, si acaso, el empujoncito final. El único argumento real de los atrincherados en Little Big Horn en contra del pacto es la presencia de imputados en las listas electorales de Ciudadanos, y la menor calificación de este partido en cuanto a la transparencia. Ciudadanos debería corregirlo y acendrarse: para mejorar y también para quitarles ese argumento a los magenta. El suicidio de UPyD parece inevitable. Pero Ciudadanos podría contribuir a que ese suicidio resultase más absurdo todavía. Y sería con las botas quitadas, como es propio de los que hacen el indio.

[Publicado en Zoom News]