9.9.14

La perspectiva del votante

Cómo se han estropeado las cosas en un mes y medio. Cuando el 22 de julio publiqué la columna "Mecagoendiez", en que criticaba a UPyD a propósito del manifiesto Libres e iguales, recibí varias respuestas a favor y una en contra. Entre las que estaban a favor, una se extralimitaba y, queriendo ser más montanista que Montano, me sugería que le pusiese una tilde a la i final del título. Pero esa, naturalmente, no era la cuestión (ni era mi intención).

Más dolorosa fue la respuesta en contra, de un amigo decepcionado que me hizo llegar las quejas de un militante de UPyD muy metido en el partido. Criticaba mi crítica de ese día, y lamentaba que cuando UPyD había hecho cosas buenas yo no lo hubiera dicho: que sacase solo lo malo. También me decía que había advertido en mí "un cierto ensañamiento" con el diputado Carlos Martínez Gorriarán. Pensé en su día publicar mi respuesta a ese mail, pero otros asuntos se fueron atravesando y lo dejé pasar. Creo que ahora es útil ponerla (aunque alargue esta columna), porque se ve cuál es mi perspectiva general sobre estos asuntos; y cuál era mi posición sobre este en concreto:

Hola, querido X, gracias por tu comentario!

No se me escapan esos matices o críticas, que a mí también se me instalan de algún modo después de mandar mis artículos de tono contundente.

Sobre el tema en sí solo puedo decir dos cosas. La primera, que yo escribo siempre por mi cuenta y sin consideraciones estratégicas, del estilo "con esto le hacemos el juego al enemigo" o incluso esa que dices de "caer en la trampa". Sé que con cada artículo se puede hacer un uso en una u otra dirección, pero intento que eso no me afecte a la hora de escribir. (Siempre se cuela una cierta autoconciencia de todo esto, claro está, pero intento que no me domine).

La segunda es que mi punto de vista con UPyD es el del votante, no el del partido. Sé que de puertas para adentro habrá miles de consideraciones sobre los distintos asuntos, y habrá una jerarquía sobre la importancia de las distintas cuestiones, y una estrategia, etc., etc. Pero yo solo lo valoro desde el punto de vista del votante. Yo, como votante de UPyD, y todos los amigos que tengo que también son votantes de UPyD, llevan tiempo sin entender algunas cosas de UPyD. La no alianza con Ciudadanos, por ejemplo. O conductas raras como esta del manifiesto ahora. Insisto: no dudo de que en el partido tengan razones para una cosa y otra. Pero esas razones no son las de los votantes.

En cuanto a Gorriarán, ahí acepto especialmente todas las matizaciones que hagan falta. En su día él me pidió que colaborara con la web de Basta Ya y le envié artículos en exclusiva para que los publicara. Luego, cuando se fundó UPyD, me pidió que entrara. Yo, conociéndome, le dije que no, que sería "compañero de viaje", pero por mi cuenta. No soy hombre de partido, ni me veo como tal.

Lo de ser "compañero de viaje" es lo que he venido haciendo por lo general con mis artículos. No por propósito mío, sino por confluencia. Aunque no haya citado las iniciativas concretas de UPyD (cosa que también me daba un poco de pudor), el resultado de mis artículos venía a ser que los partidos a los que votar eran UPyD y Ciudadanos.

También tengo el prurito, justamente por esto, de mirarlos con lupa especialmente. Mi mayor repugnancia en el mundo de nuestra política es el partidismo y el sectarismo. Por eso me obligo a ser especialmente duro con los partidos con los que, en principio, más simpatizo. Esta es mi lógica.

Volviendo a Gorriarán, hace tiempo que viene siendo muy brutote en Twitter. Sé que es cosa de su carácter. Y sé que, justamente por ser así, pudo aguantar los peligros, las amenazas y la presión de los terroristas/nacionalistas en el País Vasco. No deja de resultarme simpático, y en el fondo mi burrada era también un homenaje a sus burradas. Pero, en último extremo, tal como va, creo que le hace más beneficio la crítica que el aplauso. Como a UPyD en general. Esta es mi opinión.

Un abrazo,
J. A.
Pero la cosa se estropeó definitivamente pocas semanas después, con el artículo del eurodiputado Sosa Wagner en favor de un pacto con Ciudadanos y sus consecuencias (sobre lo que he escrito dos columnas más: "Lío en la segunda división (política)" y "Little Big Horn"). La crisis, que ha tenido lugar en la prensa y en Twitter, ha culminado en el consejo político extraordinario de UPyD del pasado sábado. El día anterior escribía Eduardo San Martín en Zoom News: "sospecho que, a juzgar por los preliminares, esa reunión tiene por objeto, no abrir un debate, sino abortarlo". Y me temo que así ha sido. Es cierto que al final de la jornada se aprobaron las condiciones para un posible pacto electoral con Ciudadanos, lo que entreabre de algún modo la puerta; pero parece más bien una maniobra para salir del paso, dadas las pocas posibilidades reales que existen para que se avance a partir de ahí.

Más significativo fue el desarrollo mismo del consejo, que pareció más bien (según me fue llegando desde dentro) un proceso inquisitorial contra Sosa Wagner. Este mismo se quejó ayer por la mañana en la caderna Ser: "Hicieron de mí una carnicería durante seis horas". Y en un contexto casi unánime de oficialistas, en el que algún crítico ya se daba por satisfecho solo por que se hubiesen oído varias voces discrepantes (de entre ciento cincuenta).

Todo fue, sin duda, reglamentario, y se desarrolló según la lógica del partido. Pero solo sirvió para que este se hiciese un apaño a sí mismo. Desde mi perspectiva de votante no entiendo nada. Y, desde luego, no me ha hecho modificar mi intención de no volver a votar a UPyD mientras su cúpula siga siendo la misma. Tanto Gorriarán en Twitter como la propia Rosa Díez en Onda Cero, ayer, hablan de conspiraciones y de "los rivales y enemigos de UPyD" (m. 9:40). Llamativos enemigos estos que los han estado votando hasta hace nada. A ver si, de un modo poco regeneracionista, están considerando "enemigos de UPyD" a los que de momento solo hemos empezado a ser "enemigos" de sus cargos.

[Publicado en Zoom News]