8.5.08

Avant

El nuevo tren Avant me ha proporcionado ya dos días perfectos, con viajes de ida y vuelta en la jornada. El primero lo hizo Hervás de Córdoba a Málaga, hace tres lunes. Paseamos, comimos en la playa de las Acacias, charlamos largamente. El segundo lo hemos hecho Nadales y yo hoy de Málaga a Sevilla, donde hemos tenido una comida espléndida con Eduardo Jordá, su mujer María José y José Ángel Cilleruelo, que se encontraba en la ciudad para una lectura poética en la Feria del Libro. Yo antes había estado echando un vistazo por allí, pero las compras las terminé haciendo en la Fnac: el disco Prelude de Eumir Deodato y cuatro libros, cuyos títulos iba a anotar, pero ahora, hojeándolos, he decidido que sólo copiaré las primeras líneas de cada uno:
He pasado por el lugar que odio y que me odia. Aquél donde ya no soy feliz, aquel que me hizo feliz.

La vida cambia rápido./ La vida cambia en un instante./ Te sientas a cenar, y la vida que conoces se acaba./ El tema de la autocompasión.// Éstas fueron las primeras palabras que escribí después de que sucediera.

Ya no recuerdo cómo era antes de conocerle. Sólo sé que yo andaba de un lado para otro con mis huevos, en busca de un lugar donde guardarlos todos, porque detestaba la idea de ponerlos en recipientes distintos, de separarlos. Un único cesto, quería yo.

Hace unos años, caí en la cuenta de que todo el mundo a partir de una cierta edad sueña más o menos constantemente con una vía de escape a su vida. Ya no quieren ser los mismos. Quieren largarse.
Había otros cuantos que pretendía comprar (llevaba una lista), pero no los encontré.