22.10.11

Agua y ceniza

En los últimos tiempos era un fastidio: caía agua desde un piso superior. Alguien regaba. Y fumaba: también caía ceniza. Mi escritorio está pegado a la ventana. A veces el agua me rebotaba a mí, y al ordenador. La ceniza era más dócil: se depositaba en el alféizar. Hace una semana, por una esquela en el portal, me enteré de la muerte de un vecino. Había dejado de verlo hacía años y resulta que estaba encerrado en su apartamento, sin salir. Hace una semana que no cae agua, ni ceniza.