1.1.26

Jueves milagro

Nuestro tiempo es la síntesis del círculo y la línea; o quizá, más que una síntesis, un cruce dialéctico, conflictivo. La línea que va del nacimiento a la muerte; el círculo del año y de los meses, que vuelven periódicamente al 1, de la semana que vuelve al lunes, del día que vuelve a la mañana. "Por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio", agradeció una vez Borges. Dio las gracias también "por la costumbre, / que nos repite y nos confirma como un espejo". Hoy volvemos a la costumbre de empezar otra vez, ilusoriamente.

No me resisto a añadir la mejor definición que conozco del amor, que va igualmente en ese Otro poema de los dones: "Por el amor, que nos deja ver a los otros / como los ve la divinidad". Hay un hilo ahí con esto que he leído hace poco de Susan Sontag: "Haz cosas. Mantente concentrado, curioso. No esperes el empujón de la inspiración ni el beso de la sociedad en la frente. Presta atención. Se trata de prestar atención. La atención es vitalidad. Te conecta con los demás. Te llena de entusiasmo". Entusiasmo: estar poseído por la divinidad.

En su librito Sobre el tiempo, Safranski habla de la "escasez escatológica de tiempo" en el cristianismo primitivo. Y cuando quedó desengañada la esperanza inminente en el Reino de Dios y se pasó a una incierta prolongación del plazo: "También bajo estas circunstancias había que utilizar el tiempo de la vida en orden a la salvación del alma. Para ello, el tiempo es siempre escaso, pues no sabemos cuándo le toca el final a cada uno en persona". Esta "economía de la salvación" la llevaron al extremo los presbiterianos americanos, que consideraban que perder el tiempo era el pecado más grave.

En Proust, el tiempo perdido es también el tiempo derrochado, desperdiciado. Su busca trata de ser asimismo una restitución, aun al borde de la muerte. En El tiempo recobrado escribe: "Pero, en vez de trabajar, viví en la pereza, en la disipación de los placeres, en la enfermedad, en los cuidados, en las manías, y ahora emprendía mi obra en vísperas de morir, sin saber nada de mi oficio". Páginas antes: "Sí, esta idea del Tiempo que yo acababa de formarme decía que ya era hora de ponerme a la obra. Ya era hora, desde luego; pero, y esto justificaba la ansiedad que se había apoderado de mí desde que entré en el salón, cuando las muecas de los rostros me dieron la noción del tiempo perdido, ¿tenía todavía tiempo y me encontraba además en estado de hacerla?". Y esta idea impresionante: "Afortunados aquellos a los que, por cercana que se halle la una de la otra, les suene antes la hora de la verdad que la hora de la muerte".

Volviendo al círculo y la línea, me parece que una clave de funcionamiento estaría en saber combinar a Nietzsche con Montaigne. Nietzsche: "Fórmula de mi felicidad: un sí, un no, una línea recta, una meta". Montaigne: "Todo es movimiento irregular y continuo, sin dirección y sin objeto". Y (también con Pla): "La vida es ondulante". La meta de Zaratustra, por cierto, no era la felicidad, sino la creación. Ir ofreciendo obras en el curso de la vida ondulante: esta sí puede ser una síntesis.

El lunes de mi vida fue un jueves, día de la semana en que nací. Un jueves milagro. Moriremos, claro, pero lo extraño, lo milagroso, fue nacer. Y seguir aquí por el momento. Hoy, jueves 1 de enero, la "luz no usada" (salvo sus primeras briznas) de este 2026.

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31.12.25

Películas 2025

1. Antes del amanecer. Richard Linklater. 
2. Antes del atardecer. Richard Linklater. 
3. Antes del anochecer. Richard Linklater. 
4. Los tres padrinos. John Ford. 
5. La diligencia. John Ford. 
6. Fuera de temporada. Stéphane Brizé. 
7. Corazonada. Francis Ford Coppola. 
8. Poesía. Lee Chang-Dong. 
9. Los Durrell (T2/1). 
10. Seven. David Fincher. 
11. Los Durrell (T2/2). 
12. Zodiac. David Fincher. 
13. Terciopelo azul. David Lynch. 
14. David Lynch: The art life. VV. DD.
15. Mulholland Drive. David Lynch. 
16. El hombre elefante. David Lynch. 
17. Tres días (Thomas Bernhard). Ferry Radax. 
18. Qué verde era mi valle. John Ford. 
19. Lincoln. Steven Spielberg. 
20. Una historia verdadera. David Lynch. 
21. Carretera perdida. David Lynch. 
22. Cabeza borradora. David Lynch. 
23. La pianista. Michael Haneke. 
24. El sentido de un final. Ritesh Batra. 
25. Elle. Paul Verhoeven. 
26. Elfriede Jelinek, el lenguaje desatado. Claudia Müller. 
27. Mi vida en el teatro (Isabelle Huppert y Fabrice Luchini). Benoît Jacquot. 
28. Happy end. Michael Haneke. 
29. Código desconocido. Michael Haneke. 
30. Georgia. Arthur Penn. 
31. The program. Stephen Frears. 
32. Belle de jour. Luis Buñuel. 
33. La sustancia. Coralie Fargeat. 
34. Descansa en paz. Thea Hvistendahl. 
35. The brutalist. Brady Corbet. 
36. El discreto encanto de la burguesía. Luis Buñuel. 
37. El fantasma de la libertad. Luis Buñuel. 
38. Ese oscuro objeto del deseo. Luis Buñuel. 
39. Plan diabólico. John Frankenheimer. 
40. Inland Empire. David Lynch. 
41. Mado. Claude Sautet. 
42. Max y los chatarreros. Claude Sautet. 
43. Diario de una camarera. Luis Buñuel. 
44. La dama desconocida. Robert Siodmak. 
45. Forajidos. Robert Siodmak. 
46. El cochecito. Marco Ferreri. 
47. Los Durrell (T2/3). 
48. Los Durrell (T2/4). 
49. La Dalia Azul. George Marshall. 
50. Los Durrell (T2/5). 
51. Los Durrell (T2/6). 
52. Jaque al pastor. Jacques Rivette. 
53. La Edad de Oro. Luis Buñuel. 
54. La Vía Láctea. Luis Buñuel. 
55. Una historia sucia. Jean Eustache. 
56. El expreso de París. Harold French. 
57. Aún estoy aquí. Walter Salles. 
58. Carrie. Brian de Palma. 
59. Los Durrell (T3/1). 
60. Los Durrell (T3/2). 
61. Los Durrell (T3/3). 
62. Los Durrell (T3/4). 
63. Los Durrell (T3/5). 
64. Los Durrell (T3/6). 
65. Los Durrell (T3/7). 
66. Los Durrell (T3/8). 
67. Los Durrell (T4/1). 
68. Los Durrell (T4/2). 
69. Los Durrell (T4/3). 
70. Los Durrell (T4/4). 
71. Los Durrell (T4/5). 
72. Los Durrell (T4/6). 
73. La conversación. Francis Ford Coppola. 
74. Carne viva. Michael Ritchie. 
75. Hoosiers: más que ídolos. David Anspaugh. 
76. Arde Mississippi. Alan Parker. 
77. Otra mujer. Woody Allen. 
78. Una mujer bajo la influencia. John Cassavetes. 
79. Un buen matrimonio (Stephen King). Peter Askin. 
80. Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruselles. Chantal Akerman. 
81. El año pasado en Marienbad. Alain Resbais. 
82. Hiroshima, mon amour. Alain Resnais. 
83. La paresse. Chantal Akerman. 
84. Los encuentros de Anna. Chantal Akerman. 
85. La mamá y la puta. Jean Eustache. 
86. Tiburón. Steven Spielberg. 
87. Toute une nuit. Chantal Akerman. 
88. Eyes wide shut. Stanley Kubrick. 
89. Tardes de soledad. Albert Serra. 
90. Encuentros en la tercera fase. Steven Spielberg. 
91. Golden eighties. Chantal Akerman. 
92. El asesinato de un corredor de apuestas chino. John Cassavetes. 
93. Saute ma ville. Chantal Akerman. 
94. No home movie.Chantal Akerman. 
95. O estado do mundo. Apichatpong Weerasethakul, Vicente Ferraz, Ayisha Abraham, Wang Bing, Pedro Costa y Chantal Akerman. 
96. French Connection. William Friedkin. 
97. Centro Histórico. Aki Kaurismäki, Pedro Costa, Víctor Erice y Manoel de Oliveira. 
98. D'est. Chantal Akerman. 
99. La jetée. Chris Marker. 
100. El espía inglés. Dominic Cooke. 
101. Hotel des Acacias. Chantal Akerman, Yves Hanchar, Pierre Charles Rochette, François Vanderveken, Isabelle Willems y Michèle Blondeel. 
102. Hôtel Monterey. Chantal Akerman. 
103. Le 15/8. Chantal Akerman y Samy Szlingerbaum. 
104. Yo, tú, él, ella. Chantal Akerman. 
105. News from home. Chantal Akerman. 
106. Historias de América. Chantal Akerman. 
107. Emilia Pérez. Jacques Audiard. 
108. Écrire (Marguerite Duras). Benoît Jacquot. 
109. Misión de audaces. John Ford. 
110. Lo que el viento se llevó. Victor Fleming. 
111. El soñador rebelde. John Ford y Jack Cardiff. 
112. La salida de la luna. John Ford. 
113. El tren. John Frankenheimer. 
114. Lisboa. Ray Milland. 
115. Parthenope. Paolo Sorrentino. 
116. Singularidades de una chica rubia. Manoel de Oliveira. 
117. El silencio de los corderos. Jonathan Demme. 
118. Hannibal. Ridley Scott. 
119. La carta. Manoel de Oliveira. 
120. Centauros del desierto. John Ford. 
121. Drive my car. Ryusuke Hamaguchi. 
122. El sol siempre brilla en Kentucky. John Ford. 
123. Un crimen por hora. John Ford. 
124. Limónov. Kirill Serebrennikov. 
125. Mr. Turner. Mike Leigh. 
126. Río Grande. John Ford. 
127. Pasión de los fuertes. John Ford. 
128. Higiene sexual. John Ford y Otto Brower. 
129. No eran imprescindibles. John Ford. 
130. Corazones indomables. John Ford. 
131. Le pont du Nord. Jacques Rivette. 
132. Crónica de un amor efímero. Emmanuel Mouret. 
133. El conflicto de los Hermanos Marx. Victor Heerman. 
134. Taras Bulba. John Lee Thompson. 
135. Doctor Portuondo (T1/1). Carlo Padial. 
136. Doctor Portuondo (T1/2). Carlo Padial. 
137. Doctor Portuondo (T1/3). Carlo Padial. 
138. Doctor Portuondo (T1/4). Carlo Padial. 
139. Doctor Portuondo (T1/5). Carlo Padial. 
140. Doctor Portuondo (T1/6). Carlo Padial. 
141. La mujer crucificada. Kenji Mizoguchi. 
142. La calle de la vergüenza. Kenji Mizoguchi. 
143. Los viajes de Sullivan. Preston Sturges. 
144. Sopa de ganso (Hermanos Marx). Leo McCarey. 
145. Plumas de caballo (Hermanos Marx). Norman Z. McLeod. 
146. Pistoleros de agua dulce (Hermanos Marx). Norman Z. McLeod. 
147. Una noche en Casablanca (Hermanos Marx). Archie Mayo. 
148. Amor en conserva (Hermanos Marx). David Miller. 
149. Copacabana (Groucho Marx). Alfred E. Green. 
150. La isla desnuda. Kaneto Shindô. 
151. El infierno del odio. Akira Kurosawa. 
152. Un amor inmortal. Keisuke Kinoshita. 
153. Red Lion. Kihachi Okamoto. 
154. El último magnate. Elia Kazan. 
155. Mientras ellas duermen. Wayne Wang. 
156. Sexual Drive. Kôta Yoshida. 
157. Deseando amar. Wong Kar Wai. 
158. Blossoms Shanghai (T1/1). Wong Kar Wai. 
159. Blossoms Shanghai (T1/2). Wong Kar Wai. 
160. Daniela Forever. Nacho Vigalondo. 
161. La hija oscura. Maggie Gyllenhaal. 
162. Las hermanas Munekata. Yasujiro Ozu. 
163. El sabor del té verde con arroz. Yasujiro Ozu. 
164. Primavera precoz. Yasujiro Ozu. 
165. El final del verano. Yasujiro Ozu. 
166. Lost in traslation. Sofia Coppola. 
167. Cuando una mujer sube una escalera. Mikio Naruse. 
168. Tormento. Mikio Naruse. 
169. Perfect days. Wim Wenders. 
170. El color del cielo. Joan-Marc Zapata. 
171. Mapa de los sonidos de Tokio. Isabel Coixet. 
172. Historia del último crisantemo. Kenji Mizoguchi. 
173. Sobre la historia natural de la destrucción. Sergei Loznitsa. 
174. Muerte entre las flores. Hermanos Coen. 
175. Amor. Michael Haneke. 
176. De óxido y hueso. Jacques Audiard. 
177. Luz de agosto en Gijón (Nacho Vegas). Alejandro Nafría. 
178. Paterson. Jim Jarmusch. 
179. Un invierno en Sokcho. Koya Kamura. 
180. Kagemucha, la sombra del guerrero. Akira Kurosawa. 
181. Los leales 47 Ronin. Kenji Mizoguchi. 
182. La vida de Oharu, mujer galante. Kenji Mizoguchi. 
183. Cuentos de la luna pálida. Kenji Mizoguchi. 
184. El imperio del sol. Steven Spielberg. 
185. Los amantes crucificados. Kenji Mizoguchi. 
186. El intendente Sansho. Kenji Mizoguchi. 
187. La señorita Oyu. Kenji Mizoguchi. 
188. Utamaro y sus cinco mujeres. Kenji Mizoguchi. 
189. Pechos eternos. Kinuyo Tanaka. 
190. La luna se levanta. Kinuyo Tanaka. 
191. Romance en Tokio. Stefan Liberski. 
192. Tokyo Sonata. Kiyoshi Kurosawa. 
193. La más bella. Akira Kurosawa. 
194. La leyenda del gran judo. Akira Kurosawa. 
195. La nueva leyenda del gran judo. Akira Kurosawa. 
196. No añoro mi juventud. Akira Kurosawa. 
197. El ángel ebrio. Akira Kurosawa. 
198. El perro rabioso. Akira Kurosawa. 
199. Yo soy la Juani. Bigas Luna. 
200. A las mujeres de España. María Lejárraga. Laura Hojman. 
201. A este lado de la carretera (Danza Invisible). José Antonio Hergueta. 
202. Duelo silencioso. Akira Kurosawa. 
203. Escándalo. Akira Kurosawa. 
204. Antonio Machado. Los días azules. Laura Hojman. 
205. Tierras solares (Rubén Darío). Laura Hojman. 
206. Solos en la noche. Guillermo Rojas. 
207. Una vez más. Guillermo Rojas. 
208. Una quinta portuguesa. Avelina Prat. 
209. Stockholm. Rodrigo Sorogoyen. 
210. Nina. Andrea Jaurrieta. 
211. Los hermosos días de Aranjuez. Wim Wenders. 
212. Rashomon. Akira Kurosawa. 
213. El idiota. Akira Kurosawa. 
214. Vivir. Akira Kurosawa. 
215. Memorias de África. Sydney Pollack. 
216. Los tres días del cóndor. Sydney Pollack. 
217. Habana. Sydney Pollack. 
218. Veinticuatro ojos. Keisuke Kinoshita. 
219. De tal padre, tal hijo. Hirokazu Kore-eda. 
220. Un asunto de familia. Hirokazu Kore-eda. 
221. Humanidad y globos de papel. Sadao Yamanaka. 
222. Viaje hacia el desierto (Ingeborg Bachmann) Margarethe Von Trotta. 
223. Los siete samuráis. Akira Kurosawa. 
224. El arte de volver. Pedro Collantes. 
225. Correspondencias entre Jean Cocteau y Pablo Picasso. Dorothée Lachaud. 
226. Guernica: El último exiliado. Guillermo Logar. 
227. Crónica de un ser vivo. Akira Kurosawa. 
228. Una batalla tras otra. Paul Thomas Anderson. 
229. Velintonia 3. Javier Vila. 
230. Un cerebro millonario. Eric Till. 
231. Fourteen. Dan Sallitt. 
232. Trono de sangre. Akira Kurosawa. 
233. Los bajos fondos. Akira Kurosawa. 
234. Los canallas duermen en paz. Akira Kurosawa. 
235. Yojimbo. Akira Kurosawa. 
236. Sanjuro. Akira Kurosawa. 
237. Barbarroja. Akira Kurosawa. 
238. Dodes'ka-den. Akira Kurosawa. 
239. Los sueños de Akira Kurosawa. Akira Kurosawa. 
240. El día y la hora. René Clement. 
241. Los intimidadores. Jacques Tourneur. 
242. Noche en el alma. Jacques Tourneur. 
243. Círculo de peligro. Jacques Tourneur. 
244. Misterioso asesinato en Manhattan. Woody Allen. 
245. Caminos secretos. Phil Karlson. 
246. Acero azul. Kathryn Bigelow. 
247. Los sudarios. David Cronenberg. 
248. Crash. David Cronenberg. 
249. Oliver Sacks: una vida. Ric Burns. 
250. François Truffaut: mi vida en un guión. David Teboul. 
251. Generación Kronen. Luis Mancha. 
252. Un simple accidente. Jafar Panahi. 
253. Magnolia. Paul Thomas Anderson. 
254. Los últimos románticos. David P. Sañudo. 
255. Alba vulva. Dorka Vermes. 
256. Un hombre libre (Agustín Gómez Arcos). Laura Hojman. 
257. Lemebel. Joanna Reposi Garibaldi. 
258. La última sesión de Freud. Matt Brown. 
259. Roberto Bolaño. La batalla futura. Ricardo House. 
260. Barry Lyndon. Stanley Kubrick. 
261. Harry el sucio. Don Siegel. 
262. Código del hampa. Don Siegel. 
263. Sin perdón. Clint Eastwood. 
264. Nice girls don't stay for breakfast (Robert Mitchum). Bruce Weber. 
265. Intriga extranjera. Sheldon Reynolds. 
266. Encrucijada de odios. Edward Dmytryk. 
267. Las fronteras del crimen. John Farrow. 
268. Más allá de Río Grande. Robert Parrish. 
269. Ida. Pawel Pawlikowski. 
270. Cold war. Pawel Pawlikowski. 
271. Washington Square. Agnieszka Holland. 
272. Wittgenstein. Derek Jarman. 
273. Os naufragados. Jorge Peña Martín. 
274. Father mother sister brother. Jim Jarmusch. 
275. Manifesto. Julian Rosefeldt. 
276. El hombre de Londres. Béla Tarr. 
277. Tres colores: Azul. Krzysztof Kieslowski. 
278. Tres colores: Blanco. Krzysztof Kieslowski. 
279. Tres colores: Rojo. Krzysztof Kieslowski.
280. Sonrisas y lágrimas. Robert Wise.

30.12.25

Lecturas 2025

1. L'art de l'irritation chez Thomas Bernhard. Martine Sforzin. 
2. Especial Thomas Bernhard, revista Europe (marzo 2009). VV. AA. (entre otros, Thomas Bernhard, Claudio Magris, Javier Marías, Gemma Salem, W. G. Sebald, George Steiner, Jean Améry, Hans Höller, Ingeborg Bachmann y Miguel Sáenz). 
3. Así en la tierra como en el infierno. Thomas Bernhard. 
4. In hora mortis. Thomas Bernhard. 
5. Bajo el hierro de la luna. Thomas Bernhard. 
6. Los locos Los reclusos. Thomas Bernhard. 
7. Ave Virgilio. Thomas Bernhard. 
8. Mis premios. Thomas Bernhard. 
9. Camino de Santiago. Antonio de la Fuente. 
10. El genio austrohúngaro. William M. Johnston. 
11. "¿Es una comedia? ¿Es una tragedia?". Thomas Bernhard. 
12. "La gorra". Thomas Bernhard. 
13. "En la linde de los árboles". Thomas Bernhard. 
14. "Goethe se mmmuere". Thomas Bernhard. 
15. "Tres días". Thomas Bernhard. 
16. Thomas Bernhard. Un encuentro. Krista Fleischmann. 
17. ¿Le gusta ser malvado? Thomas Bernhard y Peter Hamm. 
18. "Montaigne. Un relato". Thomas Bernhard. 
19. "En el Ortler". Thomas Bernhard. 
20. Conversaciones con Thomas Bernhard. Peter Hofmann. 
21. "Midland en Stilfs". Thomas Bernhard. 
22. Hormigón. Thomas Bernhard. 
23. Schopenhauer: la abolición del egoísmo. Fernando Savater. 
 24. Los viajes sin fin. Juan Luis Panero. 
25. Galería de fantasmas. Juan Luis Panero. 
26. Juegos para aplazar la muerte (Poesía 1966-1983). Juan Luis Panero. 
27. Prólogo a Hormigón/Extinción, Thomas Bernhard. Miguel Sáenz. 
28. Prólogo a El imitador de voces/Teatro, Thomas Bernhard. Miguel Sáenz. 
29. Prólogo a Relatos autobiográficos, Thomas Bernhard. Miguel Sáenz. 
30. . Thomas Bernhard. 
31. Tala. Thomas Bernhard. 
32. Miserable vejez. Luis Antonio de Villena. 
33. El español que enamoró al mundo. Una vida de Julio Iglesias. Ignacio Peyró. 
34. "Requisitoria del aguafiestas". Fernando Savater. 
35. "La agonía de Narciso". Fernando Savater. 
36. "PNN (Estudio en escarlata universitario, con el permiso de Thomas B. y Sara T.)". Fernando Savater. 
37. "Prospecto" (para la literatura de Thomas Bernhard). José Machado. 
38. "Faire entendre la voix de Thomas Bernhard". Peter Fabjan. 
39. "Nous gelons dans cette clarté". Viviane Forrester. 
40. "Les enfants espagnols de Thomas Bernhard". Miguel Sáenz. 
41. Dos tardes con Franz Kafka. Manuel Vilas. 
42. Dos tardes con Joseph Roth. Sergio del Molino. 
43. Dos tardes con Jane Austen. Espido Freire. 
44. Les roses du désert. Thomas Bernhard. 
45. Thomas Bernhard. Una biografía. Miguel Sáenz. 
46. Introducción a Los comebarato, Thomas Bernhard. Carlos Fortea. 
47. "El destructor del arte" (sobre La fuerza de la costumbre, de Thomas Bernhard). Fernando Savater. 
48. Experiencia, lenguaje y comunicación en Thomas Bernhard. Lorena Baqués. 
49. Escribir. Marguerite Duras. 
50. La domesticación. Abraham Gragera. 
51. Poemas escogidos (1962-1996). Joseph Brodsky (ed. E. Hernández Busto). 
52. "Thomas Bernhard y el mal social". Carlos Mármol. 
53. Tedio y narración. Inma Aljaro. 
54. El sobrino de Wittgenstein. Thomas Bernhard. 
55. "Entrevista con Thomas Bernhard" (1979). André Müller. 
56. La comedia de la carne. Carlos Pardo. 
57. Bárbara Gunz. Rafael Maldonado. 
58. La Calera. Thomas Bernhard. 
59. Los comebarato. Thomas Bernhard. 
60. Três histórias desenhadas. José de Almada Negreiros. 
61. Simios apóstoles. Juan Bonilla. 
62. El imitador de voces. Thomas Bernhard. 
63. Trastorno. Thomas Bernhard. 
64. El malogrado. Thomas Bernhard. 
65. La dulce existencia. Milena Busquets. 
66. Amras. Thomas Bernhard. 
67. Maestros Antiguos. Thomas Bernhard. 
68. Otras estaciones. Lola Ruiz. 
69. Acontecimientos. Thomas Bernhard. 7
70. En las alturas. Thomas Bernhard. 
71. Helada. Thomas Bernhard. 
72. "Bernhard y el cine". Miguel Sáenz. 
73. "Una revelación centroeuropea". Javier Marías. 
74. "El sublime exagerador". Javier Marías. 
75. "El intransigente". Martín Schifino. 
76. "Thomas Bernhard: Acontecimientos y relatos". José María Guelbenzu. 
77. "Thomas Bernhard o 'el horror de indiferencia'". Julia Manzano. 
78. "Thomas Bernhard: la caja vacía del arte". Vicente Molina Foix. 
79. "Thomas Bernhard y su Austria". Manfred Mittermayer. 
80. "Una historia secreta de Ágape se paga". Joseph Tabbi. 
81. "Approche psychanalytique de l'autobiographie de Thomas Bernhard". Anne Brun. 
82. Ungenach. Thomas Bernhard. 
83. Watten. Thomas Bernhard. 
84. El Kulterer. Thomas Bernhard. 
85. Andar. Thomas Bernhard. 
86. Anatomía de la ley. Tsevan Rabtan. 
87. Conocer Wittgenstein y su obra. Javier Sádaba. 
88. "El dandy y la máquina". Juan Rof Carballo. 
89. "Thomas Bernhard y la trivialidad maligna". Juan Rof Carballo. 
90. "En la Viena de Bernhard". Sergio Pitol. 
91. "El carpintero y otros relatos, de Thomas Bernhard". Javier Alfaya. 
92. "El cronista de las catástrofes. Los relatos de madurez y desesperación de Thomas Bernhard". José Andrés Rojo. 
93. "Una adicción tardía". Antonio Muñoz Molina. 
94. Nuevo en la ciudad nueva. Juan Antonio González Iglesias. 
95. El pequeño Gatsby. Rodrigo Fresán. 
96. Obras completas de Ricardo Reis. Fernando Pessoa. 
97. "Mientras ellas duermen". Javier Marías. 
98. El espía de las almas. La vida y las opiniones del caballero Javier Marías. Manuel Adolfo Martínez Pujalte. 
99. Los días heterónomos. Juan Bonilla. 
100. Vidas escritas. Javier Marías. 
101. "Andar, de Thomas Bernhard: laberintos del pensar". Gonzalo Torné. 
102. Forever Cinema. Manuel Arias Maldonado. 
103. "El nudo meridional. Elogio y refutación (argumentada) de la Teoría de Andalucía casi un siglo después". Carlos Mármol. 
104. Claves. Fernando Savater. 
105. "El amigo alemán y Thomas Bernhard, el duro". Entrevista de Elvira Huelbes a Miguel Sáenz. 
106. "Un artista de la exageración". Thomas Bernhard (ed. M. Sáenz). 
107. Introducción a Maestros Antiguos, de Thomas Bernhard. Javier Aparicio Maydeu. 
108. Creo que el sol nos sigue. Juan Marqués. 
109. Uma família em Bruxelas. Chantal Akerman. 
110. Moderaditos. Diego S. Garrocho. 
111. Dichos de Luder. Julio Ramón Ribeyro. 
112. Extinción. Thomas Bernhard. 
113. "Otro árbol talado". Félix de Azúa. 
114. "La muerte del músico". Alejandro Gándara. 
115. "El hijo de Salzburgo". Rafael Conte. 
116. "Teatro de autopsia". Joan de Sagarra. 
117. "Thomas Bernhard, las carcajadas del aniquilado". Matías Serra Bradford. 
118. "Thomas Bernhard murió en soledad y fue enterrado ayer en Viena". Vivianne Schnitzer. 
119. "Muere Bernhard, el último rebelde de las letras europeas". Juan Pedro Quiñonero. 
120. "Bernhard: de las variaciones infinitas". Francisco J. Satué. 
121. "Andar: locos por (y con) Bernhard". Gonzalo Núñez. 
122. "Thomas Bernhard, el lobo feroz de la literatura austriaca". Miguel Sáenz. 
123. Lo propio y lo ajeno. Enrique Bueres. 
124. Primer cuaderno Borges (Diarios 1974-1976). Roberto Alifano. 
125. "Tigres en el espejo (sobre Jorge Luis Borges)". George Steiner. 
126. "Danubio negro (sobre Karl Kraus y Thomas Bernhard)". George Steiner. 
127. "Bernhard, Houellebecq, Seinfeld: tres bufones o el suicidio de la cultura". Damià Alou. 
128. Al acecho. Bárbara Mingo. 
129. Lo bello y lo siniestro. Eugenio Trías. 
130. Drama e identidad. Eugenio Trías. 
131. "El principio de variación". Eugenio Trías. 
132. "Sombre magie". George Steiner. 
133. "Bernhard se muere". Alejandra Gómez Macchia. 
134. "Carácter y destino". Rafael Sánchez Ferlosio. 
135. "Destino y carácter". Walter Benjamin. 
136. "Fragments d'un déluge. Le théâtre de la prose". Mark M. Anderson. 
137. "Emprunter le souffle de Thomas Bernhard". Yaël Pachet. 
138. "Avant le dernier spectacle. À propos de Perturbation". Eugenio Bernardi. 
139. "Objets trouvés". Gérard Farasse. 
140. "L'idée de vie accomplie dans l'oeuvre de Thomas Bernhard". Hans Höller. 
141. "Symétries et antisymétries. Thomas Bernhard et Ingeborg Bachmann dans Extinction". Laura Boella. 
142. "Esquisse". Ingeborg Bachmann. 
143. "Bernhard lit Wittgenstein". Martin Huber. 
144. "Le 'oui' et le 'non'. Goethe, Nietzsche et Bernhard". Jean-Patrice Courtois. 
145. "Sur la perfection. Expériences avec des Mâitres anciens". Wieland Schmied. 
146. "Ange gardien des suicidés". Josef Winkler. 
147. "Amitié entre deux témoins". Rudolf Brändle. 
148. "Un auteur, une oeuvre". Siegfried Unseld. 
149. "Un an avec Thomas Bernhard". Jacques Le Rider. 
150. "Une amitié". Liselotte von Üxküll. 
151. "Retoir à Traunstein". Marianne Hoppe. 
152. "La certitude des fous: Thomas Bernhard, arrière-petit-fils de Dostoïevski et de Nietzsche". Serge Rezvani. 
153. "La satire absolue: Nestroy, Kraus, Bernhard". Gerald Stieg. 
154. "De la décomposition: un satiriste gnostique". W. G. Sebald. 
155. "L'art du bouffon: lettres à la presse et à quelques personnalités". Wolfram Bayer. 
156. "De la malédiction d'être autrichien". Hélène Weishard. 
157. "Thomas Bernhard et Ingeborg Bachmann". Bilge Ertugrul. 
158. "Existence et écriture chez Thomas Bernhard". Aldo Giorgio Gargani. 
159. "Bernhard journaliste, ou les débuts littéraires". Rudolph Habringer. 
160. "Thomas Bernhard, l'inépuisable". Jean-Michel Rabaté. 
161. "Quelqu'un qui écrit". Martin Huber. 
162. "Le récit, recu et corrigé par Thomas Bernhard". Derek Schilling. 
163. "Heidegger, tel qu'en lui-même Thomas Bernhard le change". George-Arthur Goldschmidt. 
164. "Écriture et musicalité". Jean-Yves Bosseur. 
165. The nihilism of Thomas Bernhard: The portrayal of existential and social problems in his prose works. Charles W. Martin. 
166. The novels of Thomas Bernhard: form and its function. J. J. Long. 
167. "Del inconveniente de haber nacido: la autobiografía de Thomas Bernhard". Dieter Hornig. 
168. "Novelas y relatos: la perturbación de los géneros". Jean Louis de Rambures. 
169. "Teatro. El escenario oscuro". Claude Porcell. 
170. "La décima identidad. Algunas notas sobre las condiciones de la producción literaria en Austria". Dieter Hornig. 
171. "Otra lectura de Thomas Bernhard: Trastorno, una bufonada brutal". Erika Tunner. 
172. "Los hermanos enemigos: Thomas Bernhard y Novalis". Michel-François Demet. 
173. "Thomas Bernhard, ¿es pesimista?". Jean-Yves Lartichaux. 
174. Understanding Thomas Bernhard. Stephen D. Dowden. 
175. Días de sol y piedra. De los Alpes a Roma. Pepe Pérez-Muelas. 
176. Luna sin rostro. Antonio Rivero Taravillo. 
177. Un ensayo sobre las lágrimas. Carlos Ortega. 
178. De las cosas pálidas. Alberto Santamaría. 
179. Jorge Luis Borges. Un destino literario. Lucas Adur. 
180. El origen. Thomas Bernhard. 
181. Ciudades en venta. Manuel Vilas. 
182. Mil cosas. Juan Tallón. 
183. Mi 69. David Trueba. 
184. Próspero viento. Andrés Trapiello. 
185. El sótano. Thomas Bernhard. 
186. El aliento. Thomas Bernhard. 
187. El frío. Thomas Bernhard. 
188. Un niño. Thomas Bernhard. 
189. Todas las hijas de la casa de mi padre. Juan Francisco Ferré. 
190. Astérix en Lusitania. Fabcaro y Didier Conrad. 
191. Morituri. Sanz Irles. 
192. Dos tardes con Jules Verne. Laura Fernández. 
193. La pulsión nacionalista. Manuel Arias Maldonado. 
194. Cuadernística. Cristóbal Polo. 
195. Manía epistolar. Cartas escogidas 1930-1991. E. M. Cioran. 
196. Ni más ni menos. Fernando Savater. 
197. Ardor. Nicole Brossard. 
198. Scardanelli. Friederike Mayröcker. 
199. Estimada clientela. Mercedes Cebrián. 
200. La ilusión traicionada. El principio del fin de la socialdemocracia española. Julio Ponce Alberca. 
201. Poesía completa. Jorge Luis Borges. 
202. Málaga, verso en azul. Rafael Porras. 
203. Mis cambios de opinión. Julian Barnes. 
204. Una apacible turbulencia. Antonio Ayuso. 
205. Poesía reunida. Roberto Bolaño. 
206. "Maestros Antiguos, el torrente asfixiante y adictivo, perspicaz y divertidísimo de Thomas Bernhard". Daniel Gascón. 
207. La amiga que me dejó. Nuria Labari. 
208. Vatio. Alfonso J. Ussía. 
209. Balada. Pere Gimferrer. 
210. Conversaciones. Miguel Sáenz (ed. A. Rivas Yanes). 
211. Mírame. Enigma y razón de los autorretratos. Manuel Alberca. 
212. Ricordi. Consejos y advertencias para la vida civil y política. Francesco Guicciardini (ed. J. del Palacio). 
213. Brujería. Gonzalo Torné. 
214. La fortaleza. Lucía Carballal. 
215. Los nuestros. Lucía Carballal. 
216. El accidente. Blanca Lacasa. 
217. Los ilusionistas. Marcos Giralt Torrente. 
218. Hemisferio Grof. Joaquín Campos. 
219. Venecia. Un asedio en espiral. Ignacio Jáuregui. 
220. Corrección. Thomas Bernhard.

28.12.25

Sánchez y su familia navideña: ¡inocentes!

[Montanoscopia] 

1. Hay que salvar al soldado Sánchez, porque lo que viene es peor. Me he caído del caballo y he visto que trazó adecuadamente el muro: en un lado, las fuerzas progresistas; en el otro, la fachosfera. Los españoles no podemos permitir que el franquismo se adueñe de nuevo de la política española, en la que Sánchez es el único baluarte antifranquista. La familia navideña, acosada por las fuerzas oscuras, es exactamente la de Sánchez: su mujer, su hermano y sus hijos, que somos todos los españoles de buena voluntad. El resto de los españoles, los de mala voluntad, votantes del PP y de Vox, se merecen la intemperie. Una socialdemocracia parcial, que proteja a los buenos y expulse a los malos: eso nos da y debe dar Sánchez. 

2. Arriesgado el discurso de Nochebuena del Rey: al clamar contra los populismos y extremismos, ha clamado prácticamente contra el Parlamento. Muy apropiado que tras Felipe VI estuviera la estatua de Carlos V dominando el Furor. 

3. No doy la batalla cultural (que ya la tengo ganada) ni la batalla darwinista (que ya la tengo perdida). 

4. Cuando era guionista me interesaba el mecanismo de las comedias sentimentales y las estuve analizando. El elemento esencial es aquello que impide en cada caso que la pareja se una. El impedimento más original es quizá el de Cuando Harry encontró a Sally, de Rob Reiner: lo que se interpone entre los protagonistas y el amor es que ellos se han propuesto demostrar que es posible la amistad entre un hombre y una mujer sin la interferencia amorosa. Cuando se enamoran lo rechazan, porque eso contradice su propósito. En ello andarán enredado, y de ello se habrán de desenredar para que triunfe el amor como debe hacerlo en las comedias sentimentales. La memoria feliz de esta película y de las demás de Reiner ha sufrido ahora, como señala Jiménez Torres, la inoculación amarga del horrible asesinato del director y su mujer. Pero en sus películas persistirá la felicidad empaquetada que se guardaba en ellas, como regalos para siempre. 

5. Se ha muerto Alejandro Reyes, el del Club de Jazz del Johnny. El primer concierto que me pilló allí (¡hace cuarenta años!) fue el de Bobby McFerrin. Luego vinieron Steve Lacy, Toots Thieleman, Memphis Slim y los conjuntos espirituales The Stars of Faith y Jubilee Spirituals. En uno de estos me vi bailoteando junto a Ceesepe, mi cumbre en la Movida. En el curso siguiente, Los Angeles Jubilee Singers, Chicago Blues Festival 86, Michel Portal, Tete Montoliu, Jorge Pardo, Magic Slim, McCoy Tyner y Stéphane Grappelli. Había una multitud para ver a este, el antiguo colega de Django Reinhardt, y solo pude entrar con el concierto empezado. Tras las apreturas y los empujones, una inesperada paz. El viejecillo con su violín tocaba la música del paraíso. La prueba de que estábamos salvados la había dado McFerrin cuando le pidió al público que lo acompañara y esperé un efecto horrendo, pero me encontré con que todos, yo también, pasamos a formar parte de la armonía. Qué hermoso haber pasado por la vida, así Alejandro Reyes, como benefactor puro. 

6. En mi lista de los diez mejores libros de 2025 que me pide The Objective he querido ser fiel al que, según Juan Bonilla, es el ismo más importante de la literatura: ¡el amiguismo

7. Con el que me la he jugado es con el mejor libro de 2024, que, pese a mis encendidos argumentos, no cuenta con unanimidad. Un amigo va diciendo por ahí que en el periódico se equivocaron y me publicaron el jueves el artículo que mandé para hoy domingo, Día de los Inocentes. 

8. Pero mi inocentada la he puesto en esta Montanoscopia: es el punto 1. 

* * * 

25.12.25

El mejor libro de 2024

He proclamado que después de Javier Marías no quedaba ningún novelista en España. Aunque sí quedaba uno y queda: Gonzalo Torné. Este le guarda admiración a algún mayor, por ejemplo Álvaro Pompo. Pero mis intentos con Pombo no han fructificado, así que no lo cuento. Ni considero a los demás notables, que siempre estuvieron abajo o, si arriba, ya en declive o liquidados. De manera que Torné, en lo que a mí respecta, es el único novelista que hay en España.

Muchos publican (¡se empeñan en publicar!) libros calificados de novelas, pero son novelas pobres comparadas con las de Torné. La excelencia es aniquiladora: deja un vacío alrededor; arrasa las obras inferiores (es decir, todas menos las suyas) con las que coincide en el espacio y en el tiempo, y en la lengua, en este caso el español de Barcelona, que tiene una crepitación un tanto anglo (¡o provenzal!) que le ahorra incurrir en casticismo. El viejo sueño cosmopolita que depositábamos en Cataluña, arruinado hoy por el nacionalismo (incluida su manifestación amable, el catalanismo), se mantiene en Torné. Alienta en su prosa la poesía catalana –tanto en catalán como en castellano– que leímos con tanta pasión: una particular sintaxis del mundo (paisajística y sentimental; una articulación verbal de la vida), rarísima por estos lares. Pienso en Gabriel Ferrater y en Jaime Gil de Biedma (Torné aprecia también a Carlos Barral). En cuanto a novelistas extranjeros, están Jane Austen, Henry James, Saul Bellow, Philip Roth o Iris Murdoch. Y el español Marías. ¡Ni un grumo garbancero!

Exalté la anterior novela de Torné, El corazón de la fiesta (2020), y he leído ahora la del año pasado, Brujería (ambas en Anagrama, que acaba de reeditar su primera, Hilos de sangre), por lo que puedo afirmar a finales de 2025 que es el mejor libro de 2024. No frecuentó entonces las listas: certificado de calidad, en nuestro contexto menesteroso. A la literatura no le viene mal una cierta sombra o penumbra, esto siempre le da flexibilidad al autor; pero también produce melancolía que Torné no esté altamente reconocido, salvo por unos pocos, y no se venda como un indiscutible; para mí el único indiscutible y el único novelista.

Pero claro, las preferencias de nuestro público lector (lejanas ya las clases de literatura del finiquitado bachillerato) se dividen entre la ramplonería bravucona de Arturo Pérez-Reverte y la inepta cursilería de David Uclés; pasando por tantísimas emisiones puramente ideológicas o sociológicas de mucho autor joven y mucha autora femenina. Los pedruscos prosísticos del recamado Juan Manuel de Prada no mejoran la situación, salvo por su estricto mérito de esforzado orfebre. La empeoran definitivamente los inflacionarios emisores de pseudonovela comercial, amamantados por los premios y demás estratagemas editoriales. Y a los aplicados nocillas (o exnocillas) simplemente les falta encarnadura literaria: ¡alquimia del verbo!

Los zoquetes de la novela suelen presentarse como "contadores de historias", pero solo cuentan estólidas peripecias que nacen embalsamadas: mucha agitación en la página, incluso agitación mental, pero paralítica. En Brujería, en cambio, todo son historias vivas: las evoluciones de una carretera sobre el acantilado, un atardecer de postal, la llegada nocturna a una casa con pasado, la rutina veraniegs, los personajes de un pueblo de la costa y los de la ciudad, los amigos y amores perdidos, las amistades presentes, el dinero y la clase social, el sexo, el deseo, el cariño, el interés o desinterés entre las personas, el trapicheo de la política, el transcurso de las estaciones, las ensoñaciones, los giros fantasmales, la excursión a un enclave marítimo, el bar de un hotel con vistas, los largos, entretenidos y lúcidos diálogos de esta novela que el autor ha llamado "La Dialogada".

Hay una idea prácticamente en cada frase: una idea literaria, con su correlato estético, filosófico (o reflexivo) y vital. Esto y la alegría de la escritura (aun cuando se refiere a asuntos sombríos: ¡el puro brillo de escribir!) hace de la lectura un goce único. El que le corresponde a la última novela única, por el momento, del único novelista.

* * * 

21.12.25

Su mochila cargada de tantos Sánchez

[Montanoscopia] 

1. Las campañas electorales son más feas que el Fary chupando limón. Los políticos alcanzan unas dosis de miseria insuperables. No deja de producirme regocijo ver cómo se humillan (cómo tienen que humillarse) para rascar votos. Son algo así como sus oposiciones de acceso a la golosina del poder. Aunque no debe de costarles demasiado: ellos son muy así. No en vano, son literalmente lo peor de la sociedad: lo que la sociedad ha excretado hacia arriba, en ese retrete invertido en que se ha transformado la política española. ¿Que esto suena a "antipolítica"? Hombre, yo soy antipolítico porque la política española me hizo así... Pero ojo: hablo desde el abstencionismo unipersonal y desorganizado. La organización partidista de este malestar antipolítico (¡Vox y demás ralea!) es lo peor de lo peor. 

2. Hoy sería un domingo feliz para mí si los votantes extremeños aniquilaran electoralmente, por este orden, al PSOE y a Vox. Pero mi Michavila interior me dice que lo primero no será tan definitivo y lo segundo será lamentablemente lo contrario. En cuanto al PP, la incomparecencia de Guardiola le recuerda a mi Michavila interior el gatillazo de Arenas en Andalucía cuando hizo lo mismo. Aunque Arenas no tenía enfrente a un Gallardo irrisorio con su mochila cargada de tantos Sánchez. 

3. Sánchez, en la comparecencia conocida ya como "la del bostezo", me quería sonar a algo que no lograba identificar. Hasta que lo identifiqué. ¡Hablaba como aquellos profesores del instituto que abroncaban quejumbrosamente a los alumnos en tono de chantaje emocional! Qué pequeños nos ve el tío. Y qué pequeño (¡qué bobo y pequeño!) es. 

4. Lo de Vidal-Quadras pidiendo que echen de El Mundo a Chalequitos Lucas, por ser un disidente de la línea editorial del periódico, indica una vez más los sótanos iliberales en que se mueve el autodenominado liberalismo español; sin duda por no haber nacido en Arequipa ni haberse criado en Cochabamba. 

5. El gran Manuel Alberca, catedrático de Literatura y colaborador exquisito de The Objective, publica un libro hermoso y perturbador: Mírame. Enigma y razón de los autorretratos (Confluencias). Su especialidad académica (que es en primer lugar una pasión) es la literatura biográfica y autobiográfica, sobre la que ha escrito estudios mundialmente prestigiosos, como El pacto ambiguo, La máscara o la vida, Maestras de vida y La escritura invisible. Cuando leí este último, dedicado al diario íntimo, me llamó la atención la cantidad de elementos que se podía extraer del género, tanto filológicos como culturales en general, sociológicos, psicológicos y vitales. Con Mírame ocurre lo mismo: su afición a fijarse en los autorretratos artísticos (pictóricos mayormente, pero también escultóricos) en sus visitas a los museos y en sus investigaciones, le ha dado para un imponente volumen de cuatrocientas páginas en el que dice casi todo lo que se puede decir sobre el tema. La pregunta esencial es por la pulsión de muchos artistas por autorretratarse, algo que oscila entre el narcisismo y un afán de verdad, entre la megalomanía y el deseo de conocerse a sí mismos e incluso mostrar sus fragilidades. Hay historia del arte y (sobre todo) contemplación de obras concretas, observaciones, análisis, comparaciones, meditaciones filosóficas y existenciales; un esfuerzo continuo de aprendizaje para la vida. La lectura se hace deliciosa, y va acompañada de ilustraciones de las obras de las que se va ocupando. Son sobrias imágenes en blanco y negro que a mi juicio quedan perfectas, dejándole al lector la posibilidad de buscarlas en color por internet o en sus propias visitas a los museos. Ya que estamos en estas fechas: no se me ocurre regalo navideño mejor. 

* * * 

18.12.25

Amistad y política: mis tres 'razzias'

Me voy quedando más solo que la una y me parece bien, porque eso es lo que se corresponde con la realidad. Con la realidad de mi desprecio. Desprecio que por otro lado intento llevar con ironía, para que no me coma. El desprecio es un terrible corrosivo interior. Tiene razón el célebre refrán: "El mayor desprecio es no hacer aprecio". Aunque un hilillo de cortesía me queda con mis despreciados: por ellos sacrifico mi sabiduría última.

He aguantado bastante. Me jactaba, escribí el domingo, de tratar con todo el mundo. Hacía una cuestión personal de mi idea de que la política es algo secundario. La amistad (incluso el lío amoroso, que he tenido hasta con alguna podemita y alguna independentista catalana) va por otro carril. Pero cuando la política se pudre termina aflorando la pestilencia. Constatarlo, y verme afectado por ello, ha sido para mí una derrota.

El embrutecimiento empezó en Cataluña. Bueno, antes en el País Vasco, con los "Guernicas" cotidianos que montaba ETA. En cualquier caso: en nuestras pozas nacionalistas. El nacionalismo es la manifestación inmediata de la podredumbre política. Hacia 2010, Eugenio Trías habló en un artículo de las discusiones en las cenas navideñas de Barcelona. En 2011 fue el 15-M y en los años siguientes el contagio populista nos alcanzó a todos. Un triunfo de los peores.

Ahora ha salido la encuesta de que el 14% de los españoles ha roto en el último año con amigos o familiares. Es un fracaso colectivo y es a la vez el diagnóstico de una enfermedad social. El nacionalpopulismo está destruyendo la convivencia.

He aguantado bastante, como digo. Aunque algún amigo más ideologizado sí había dejado de hablarme (acusándome de "facha", el fantoche), yo mantenía la amistad con los que se dejaban; de todo el arco: del podemismo al voxismo. El clic se produjo en mí el 23 de julio de 2023, por los que habían seguido votando a Sánchez cuando ya se sabía perfectamente qué era Sánchez. Aunque no rompí con nadie todavía.

Mis tres razzias, momentos de ira en los que no quise saber nada de quienes ya sí pasé a despreciar abiertamente, fueron las que siguen (su escenario fue Twitter, donde los nervios están siempre a flor de piel; allí silencié, dejé de seguir y bloqueé a mansalva en esas tres hornadas):

La primera, con el pogromo en Israel del 7 de octubre de 2023, en que buena parte de nuestra izquierda se destapó como nazi. Nazi supina: nazi de matar judíos o de jalear o excusar la matanza de judíos. Fue insoportable el renacido hedor del antisemitismo, que ahí sigue.

La segunda, en noviembre de 2023, cuando Sánchez pactó su investidura con Junts a cambio de la ley de amnistía. La obscenidad de ese comercio anticonstitucional (que convirtió en anticonstitucional al mismo Tribunal Constitucional, cuando este lo avaló; afirmación mía, claro) acabó con mi consentimiento de muchos psocialistas y afines; incluidos todos los del establishment cultural.

La tercera tuvo lugar el pasado febrero, por la humillante bronca de Trump a Zelenski en la Casa Blanca, jaleada por nuestros trumpistas, que son también nuestros voxistas. Algunos me hacían cierta gracia y me la dejaron de hacer. Corté mi comunicación con esos tipos (¡y tipas!) a quienes Trump ha hecho cómplices del descuartizamiento de Khashoggi y, hace tres días, del asesinato de Rob Reiner. Y encima quieren obligarnos a tragar el aceite de ricino del nacionalismo español. ¡Otros plastas del nacionalismo, al cabo!

Estas rupturas son un fracaso personal mío, que es un fracaso del mundo. La realidad no ha pasado mi corte, eso es todo.

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14.12.25

El Año Franco acaba en el Plus Ultra

[Montanoscopia] 

1. Tolerancia cero con la corrupción, dice el Gobierno. El mismo Gobierno cuya primera medida cuando The Objective la destapaba fue llamarlo The Ojete.

2. Mensaje de un amigo filósofo: "Impresionante lo del PSOE. Pero desde el plagio de la tesis todo ha sido una deducción axiomática".

3. Es imposible que volvamos a tener (cuando se haya ido) un presidente con la mediocridad y la calaña de Sánchez. Pero su daño es irreversible. No hablo ya del daño institucional, ni del daño al ambiente (este envilecimiento, este embrutecimiento), sino del daño en mí (también fatalmente envilecido y embrutecido): este desprecio que me ensucia por mis compatriotas, que lo han aupado y consentido en el poder. Y no digamos mi desprecio por los escritores, intelectuales y gente del mundillo periodístico-cultural que lo han defendido o que han callado. Ya no podrá haber por mi parte convivencia, sino todo lo más conllevancia. ¡Yo que me jactaba de tratar con todo el mundo, porque la política me parecía algo secundario! Y me lo sigue pareciendo. Solo que con Sánchez se ha producido un contagio moral. Y en este caso lo personal se implica. Lo personal no siempre es político, pero sí es siempre moral.

4. Es muy goloso hablar de "puteros y acosadores", asimilando a Ábalos con Salazar (presuntamente); pero los primeros no hacen nada sin el consentimiento de la mujer. Siempre que esta no ejerza la prostitución obligada, claro está. Porque ese es el quid de la cuestión: hay que perseguir (¡a muerte!) la trata, no el ejercicio voluntario. Quienes mezclan lo uno con lo otro enturbian el asunto por una proyección ideológica, o puritana. Y no ayudan a evitar ni a castigar la verdadera agresión.

5. El carácter shakespeariano de Juan Carlos I lo supo ver Boadella en El rey que fue, con Fontserè en su memorable interpretación. Un rey en el ostracismo, sin padre y sin hijo: una vida suspendida en nada, con un trazo histórico firme y extraviadas volutas. En este sentido, resulta entre trágico y grotesco el vídeo que ha hecho con el croma de la bandera de España detrás, como una parodia banal de su escenificación del 23-F. Sánchez es también un personaje trágico y grotesco. Al margen de su ambición de poder (narcisista, vacía), hay un hilo cálido: su protección a su mujer, a su hermano, a su amigo Salazar. Por este puede que acabe como el rey Penteo en Las bacantes de Eurípides: descuartizado (simbólicamente) por las mujeres de su propio partido.

6. En estas situaciones envilecidas y embrutecidas es muy difícil encontrar el tono adecuado; es decir, la crítica serena, racional, sin incurrir en energumenismo (¡algo de lo que no estoy libre, por mi carácter caliente!). Trapiello lo ha conseguido. En su último libro, Próspero viento, narra su trayectoria política sin énfasis, en paz. Con la crítica indispensable. Mantiene el tono en las entrevistas, como la que le ha hecho Manuel Sollo, y en las presentaciones, como la de esta semana con Miriam Moreno en Madrid.

7. También tenía el tono adecuado, aunque falaz bajo Sánchez, Muñoz Molina. Ha defendido a este Gobierno (y atacado a la oposición), por lo que no es admisible su falta de crítica, que sería inevitablemente de autocrítica, con lo que está pasando; con lo que lleva demasiado tiempo pasando. Desde el punto de vista intelectual, ha sido el gran damnificado del sanchismo. Tal vez porque era de los pocos que tenían un prestigio que perder.

8. Después de todo, no le ha salido mal a Sánchez el Año Franco. Acaba donde tenía que acabar: en el Plus Ultra.

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12.12.25

Jorge Ilegal contra los cantautores

[La Brújula (Opiniones ultramontanas), 2:42

Buenas noches. Entre tantos muertos, el mío es Jorge Ilegal, probablemente el único español que quedaba que no fuese un funcionario. El anterior, según mis cálculos, fue Poch, el cantante de Derribos Arias, que murió en 1998. Derribos Arias e Ilegales tuvieron las mejores letras de la Movida. Poch cantaba: "Branquias bajo el agua es el baile de actualidad, / branquias bajo el agua: ideales go-gós". Y Jorge Ilegal: "Tengo un problema, un problema sexual, / un serio problema, problema sexual: / soy una bicicleta". Estas genialidades vanguardistas devolvieron la modernidad a España tras el franquismo, mientras que los lloriqueantes cantautores arrastraban su peñazo: en realidad, suponían una continuación del régimen. Siempre he sostenido que en los ochenta España progresó estéticamente contra los cantautores. El propio Jorge Ilegal tiene un vídeo memorable en que se ríe de los ripios de Serrat y cuenta cómo los parodiaba. Y compárense los versos citados antes con las ramplonerías de Víctor Manuel, tipo: "Hey, solo pienso en ti, / juntos de la mano se les ve por el jardín". Los que "cuidaban" las letras, contra lo que suele decirse, no eran los adocenados Víctor Manuel y Serrat, sino los indómitos Jorge Ilegal y Poch. La democracia y la alegría de vivir vinieron con estos, contra aquellos. La Movida traía el espíritu de la democracia. Los cantautores, mezcla de tunos y de monaguillos posconciliares, prolongaban la pesadez del franquismo. En fin, no renuncio a mi teoría, pero la vida te da sorpresas y, por la extraordinaria necrológica de Jorge Ilegal que ha escrito Carlos Marcos en El País, me entero de que el primer disco de Ilegales salió gracias a la ayuda precisamente de Víctor Manuel, que los recomendó al ver el potencial del grupo. A veces me digo que no tendría que ser tan ultramontano. ¡Pero así funciono!

11.12.25

El corazón de las tinieblas

La sentencia del Tribunal Supremo en contra del Gobierno es la mejor noticia para el Gobierno. Que Sánchez mantuviese a su dependiente García Ortiz daba un poco lo mismo. Se quita un fiscal general del Estado y se pone otro u otra. Lo importante es el lío, el desprestigio de la institución. De toda institución. Así que el Gobierno ha ganado una vez más.

Lo importante es que algunos ministros, con el presidente incluso, y toda la prensa del régimen, encabezada desde la televisión pública por la torturadora de la verdad Intxaurrondo, hablen de lawfare, de golpismo judicial, de la vuelta al franquismo con el PP y Vox, de la pérdida de derechos, del fin de la democracia. Y esto se promueve mejor con sentencias adversas que con sentencias favorables. Salvo que las sentencias favorables socaven igualmente la institucionalidad, como las de Conde-Pumpido al mando de la Constitución.

Antes de escribir El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad escribió Una avanzada del progreso, novela corta que de algún modo la prologa. La palabra "progreso" está empleada ahí con ironía: la avanzada (en el Congo) es de explotación, de devastación.

También cuando Sánchez habla de "Gobierno de progreso" hay que entender la palabra "progreso" con ironía. Nada hay más progresista que el Estado de derecho. De manera que si lo violentas, lo desnaturalizas o lo mangoneas, serás todo menos "progresista". Yo podría haberle puesto a esta columna el título (naturalmente irónico), referido al Gobierno Sánchez, de Una avanzada del progreso. Pero tiene más pegada, y más pertinencia aún, El corazón de las tinieblas. Sin ironía, aunque tal vez con tremendismo.

Pero lo que está pasando es tremendo. Y tenebroso. Yo tengo miedo. Hablan del amor los que odian. "Somos los del amor", dicen (todos los lunes escribe variaciones sobre este tema el coplero del partido García Montero). La frase únicamente quiere significar: "Vosotros sois los del odio".

Hablan de "golpismo judicial" cuando casi son ellos los que lo están practicando. Hablan (¡un saludo, Iglesias!) de "reventar a la derecha". Hablan de meter en la cárcel a la oposición (¡otro saludo!). Hablan de no convocar elecciones porque las ganaría la derecha (y la extrema derecha). Gobiernan sin el Parlamento.

En su denodada lucha por la democracia están destruyendo la democracia. ¿Qué arbitrariedad, qué despotismo van a dejar que estrene la derecha?

El corazón de las tinieblas es lo que sustenta este discurso, esta política. ¿Qué hay detrás, o dentro? ¿Cuál es ese corazón? Es la idea de que el Estado de derecho no existe. La idea de que la Constitución no garantiza nada. La idea de que la democracia no vale si gobiernan los otros. Dado lo cual (es decir, dadas estas mentiras), se deduce que tiene que gobernar Sánchez. Porque el Estado de derecho no existe: el derecho lo otorga Sánchez. La Constitución no garantiza nada: lo garantiza Sánchez. La democracia solo es tal si gobierna Sánchez.

Si el Estado de derecho existiera, no sería catastrófico que gobernara la derecha o la ultraderecha, porque la legalidad democrática se mantendría. Lo mismo si la Constitución garantizara los derechos y si en la democracia pudieran gobernar unos y otros. La fortaleza de las instituciones haría prescindible a Sánchez. De ahí el empeño de Sánchez en debilitar las instituciones: Sánchez ha de ser imprescindible.+ Su política es la descomposición. Y ella será su legado. Porque también Sánchez pasará y lo que nos va a dejar es la descomposición del Estado de derecho, la Constitución y la democracia. Lo de menos será que el siguiente se comporte o no como Sánchez. ¡El horror! ¡El horror!

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7.12.25

El sueño vano del 'PSOE bueno'

[Montanoscopia] 

1. Yo era de los que escribían su articulito constitucional por estas fechas. Pero la Constitución se ha terminado para mí. ¿Qué Constitución puede haber cuando el presidente del Tribunal que supuestamente la garantiza actúa a las órdenes del Gobierno? Los que defendíamos el patriotismo constitucional hemos de reconocer que lo que hay en España, propiciado por la letra de la Constitución (aunque obviamente no por su espíritu), es un despotismo constitucional. Resulta patética la pelea anual en nombre de la "convivencia" que la Constitución propugna. La "convivencia" no se puede imponer. Ese empeño es ya la constatación de un fracaso. El fracaso de España, inútil siempre salvo en el paréntesis de la Transición. Esta, desengañémonos, no fue el producto de una súbita lucidez entre los españoles, sino el producto del miedo y el dolor histórico en las propias carnes. En cuanto las carnes han dejado de sentirlo, vuelta a las andadas. Lo peor es que ya no serán posibles Constituciones para todos, sino solo Constituciones de parte. Como siempre ocurrió en España. Constituciones de fracaso para una España de fracaso. 

2. Estuvo bien lo que dijo el exministro socialista Sevilla, contra Sánchez, en el programa de Alsina. Pero a estas alturas da igual que haya por ahí escondido un "PSOE bueno": porque ya tenemos el triste conocimiento de que sus votantes, y no digamos sus militantes, son malos. Es decir, seguidores a machamartillo del líder, haga lo que haga, sin crítica ni autocrítica; oscurantista, antiilustradamente. 

3. En Arcadi Espada es habitualmente loable su freno en la tendencia a la horda. Ante las acusaciones a Paco Salazar por acoso pide prudencia, por más apetecible que le resulte ese bocado al antisanchismo. Y señala que aquellos mismos que reclamaban precaución ante las denuncias a Plácido Domingo se lanzan ahora sin más trámite contra Salazar. Lo que me ha llamado la atención es su ingenuidad (confesada en su podcast) de pensar que un comportamiento como el que le achacan a Salazar, ese de salir del baño con la bragueta abierta y cerrársela a la altura de la boca de una de sus empleadas, es imposible. Me he acordado de aquel dictum de Borges: "No hay nadie que sea imposible". Al final, el desprecio por la ficción, como lo tiene Espada, limita la imaginación de la ciertamente inagotable realidad. 

4. Tampoco es imposible la mujer que denuncia falsamente a un hombre, disponiendo de ese arma proporcionada por la ley en su arsenal, en las cruentas batallas que se libran en algunas parejas. Constatar esto no es negar (no es ser "negacionista") de la violencia de hombres contra mujeres, como se le está acusando a Soto Ivars por haberse ocupado de las primeras en su libro Esto no existe. El histerismo inquisitorial que se ha desatado contra él ya es grave en sí; pero lo es más por cuanto se funda en imputaciones falsas. 

5. En mi ejemplar de La muerte únicamente de Villena tengo la dedicatoria que me puso hace cuarenta (¡cuarenta!) años. Nos citó a dos amigos y a mí en la barra del Café Gijón y luego fuimos al Nuevo Oliver, donde nos sentamos en unos sofás tras bajar la espiral dantesca: "He bajado las escaleras que he bajado / (muy en penumbra, a menudo)", decía en La vida escandalosa de Luis Antonio de Villena. Él tenía treinta y cuatro años y nosotros dieciocho y diecinueve. Pidió un "raf de Beefeater", cuando aún le llamábamos "cubalibre" o "pelotazo". Qué velada tan de época: se había estrenado la noche anterior Los abrazos del pulpo de Molina Foix en la Sala Olimpia, con Gurruchaga en el elenco, y los amigos y amigas que se acercaban a saludarlo destrozaban la obra, con la anuencia de Villena. Nos deslumbró con sus anécdotas de la Generación del 27, los Novísimos y todo lo demás. Y después volvimos a su poesía. Ahora he abierto el libro, en homenaje. "Las primeras ilusiones que se pierden / (y hablo de sentimientos) / mueven mucho aparato de tragedia". O: "Soy de los que ardientemente detestan la injusticia, / de los que creen que es indigno casi cualquier privilegio, / y al tiempo soy clasista y amo la diferencia". Y el que le dedica al final de Raymond Roussel: "El sol de Palermo después de tantos viajes, / el sabor helado del Pernod en un balcón abierto...". Con sus dos versos últimos: "Hay una sombra siempre detrás del espectáculo. / Y si no es nuevo morir, vivir tampoco es nuevo". 

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