30.8.26

Otra crisis resuelta por Sánchez

[Montanoscopia]  
 
1. El ministro The Puentete escribió el 1 de agosto a las 13:02h, apenas un día después del comienzo de la crisis migratoria y humanitaria de Ceuta, este tuit pelota: "Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez". Un mes después, la crisis resuelta por Sánchez es más crisis y está menos resuelta que nunca. Lo que no impide que siga ufanamente peloteando el ministrete.  
 
2. "Vergüenza, vergüenza, vergüenza", tuitea el campanudo Del Molino ante una foto de la quema de chabolas de inmigrantes en la playa del Trampolín. Es efectivamente vergonzoso. Son repugnantes estos episodios de revancha popular, estén o no organizados (sean o no realmente populares). Solo que da grima la selección de momentos de nuestro cabreado de guardia; selección que ha de cumplir dos funciones: una, permitirle un exhibicionismo moral puro, exento de problemas; y dos, cuidar que la cosa ni roce a Sánchez. En el artículo que escribió tres días antes sobre Ceuta, Sánchez ni aparecía. Sí una critiquilla al Gobierno, aunque contrarrestada con otra a la oposición. Este equilibrismo, por otra parte, propicia que su cabreo sea más furibundo cuando por fin se produce: ya que en ese único cabreo selecto carga todas las veces en que no se cabreó, cebándolo así de magatones. Un pillo de los cabreos el amigo, en resumidas cuentas.  
 
3. No se puede decir que el Gobierno no cuide a sus gubernamentales. No es un Gobierno previsor, pero sí provisor: justo para sus gubernamentales. Ha ido conduciendo el asunto de Ceuta de tal modo que hoy es una perita en dulce para los antifascistas. Estos, que han venido consintiéndolo todo desde el primer día, se encuentran ya con la situación podrida cuya culminación es la quema de chabolas. Solo tienen que cosechar lo sembrado: ha llegado el momento de alzarse –limpiamente, sin genealogía, sin contexto– contra el fascismo
 
4. Ha sido como un experimento politológico. Aunque nuestros politólogos no se prestan a emplear sus herramientas científicas para ocuparse de ello, no vaya a salir perjudicado el PSOE. Las siguen afilando para cuando llegue el PP. Ahí también vamos a asistir a la explosión de todos los megatones que se ha venido guardando nuestra Politología. El experimento: cómo la dejación del Estado propicia que la violencia la ejerzan otros. Uno se sube por las paredes; pero claro, uno no es politólogo. (Ni cabreado de guardia, porque uno se sube por las paredes siempre, no en momentos escogidos.) 
 
5. Cometo el error de poner la tele y está Joan Tardà, de ERC. Dice que la retórica marroquí es simplemente igual que la retórica española. No, querido: es simplemente igual que la retórica catalanista. En todo caso, que la española de Vox: que es la vuestra.  
 
6. Otra que tal baila, María Chivite, la presidenta navarra del PSOE, se presenta como "persona educada en valores humanos y cristianos" para reprobar la obstaculización de la ayuda humanitaria a los inmigrantes en Ceuta que cometieron algunos. Yo también la repruebo. Aunque, a diferencia de Chivite, no tuve que hacer malabarismos para que esos mismos "valores humanos y cristianos" se me eclipsaran para poder pactar con los herederos de ETA. 
 
7. Caída de Pogačar en la Vuelta a España y retirada. Solo ha podido con él un tropiezo tonto en el pelotón. Esta pausa ha de servir para valorar su concepción del ciclismo como un juego, por eso ataca y no se cansa de ganar. Es un ciclista nietzscheano, del Nietzsche alegre de la última transformación, la del niño. También, cuando ayuda a otros, se ejercita en aquello precioso del Zaratustra: "La virtud que hace regalos". 
 
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27.8.26

La legislatura del ministrete

Ahora que el ministro The Puentete se ha postulado como la Isabelita de Sánchez, que es el paso lógico para que culmine de un modo aún más grotesco el régimen de nuestro Perón vacacional, podemos contemplar la presente legislatura como una pescadilla que se muerde la cola; siendo la cola el ministrete.
 
Qué tándem el de Sánchez y Puente. Sánchez habló de un muro y Puente es su primer adoquín: el adoquín maestro, su piedra angular. Para la izquierda de los sesenta, debajo de los adoquines estaba la playa. Para la izquierda sanchista, debajo de la playa está el adoquín Puente, para cortar todos los puentes y edificar un muro antiplayero. Curiosamente, este muro es el trampolín de Sánchez para saltar a su playa particular, antiweberiana a tope, huidiza de la ética de la responsabilidad: me voy a la playa et pereat mundus (o si no el mundo, España por lo menos, empezando por Ceuta; bueno, con Cataluña y el País Vasco).
 
Este Gobierno, que se forjó gracias a la alianza del PSOE con los populistas de extrema izquierda, los herederos de ETA y los golpistas del catalanismo, indultos y amnistía mediante, necesitaba un cazurro como Puente, un Oscargután como lo ha llamado divertidísimamente Losantos (insultando, eso sí, a los nobles y simpáticos orangutanes), un monstruo de Frankenstein que encarnara unipersonalmente a la "coalición Frankenstein" (denominación de un socialista: Rubalcaba).
 
Desde la réplica a Feijóo en la sesión de investidura (recuérdalo tú y recuérdalo a otros: Sánchez no le respondió al candidato del PP, que había ganado las elecciones, sino que le mandó con filibusterismo goebbelsiano al dóberman Puente; que cumplió obedientemente y fue nombrado ministro) hasta sus ataques al columnista Gascón, la legislatura del ministrete, que no es solo del ministrete, sino también de Sánchez y todo el PSOE, es el espectáculo político más repugnante que se ha vivido en España desde el franquismo; que enlaza directísimamente con todos los episodios políticos repugnantes que han sido frecuentes en la Historia de España.
 
Se ha hablado a veces del retrato de Dorian Gray en aplicación a Sánchez. En realidad, la podredumbre ya se ha desgajado del cuadro y es Puente. Van ahí los dos, un retrato de Dorian Gray simultáneo como aquellos trípticos expresionistas del pintor Francis Bacon, solo que aquí en díptico. Sánchez y Puente son como el Doctor Jekyll y Míster Hyde, pero sin bebedizo interpuesto que haga pasar de uno a otro, sino ambos a la vez. Puente vendría a ser la sombra de Sánchez. Una sombra psicoanalítica: funciona como almacén subconsciente de todas las pulsiones chungas que Sánchez trata de disimular.
 
Luis Antonio de Villena dedicó en su día un poema, Niñas feas, a un aristócrata inglés del XVIII que se hacía acompañar de una mujer espantosa para que su propia belleza resaltase: "Lo ejerció ya Lord Bolingbroke (un dandy) / paseándose del brazo de una naranjera horrenda. / [...] / ¿Significado. Para mí fue siempre incomprensible. / Pero se me ocurre ahora una clave al gesto. / Lo blanco brilla aún más junto a lo negro". El presidente que le paga a un nick de Twitter, Mr. Handsome, para que le diga lo guapo que es no podía dejar de juntarse con un feo para que se evidenciara el mismo mensaje.
 
Pero ese feo que lo acompaña exhibe, ya digo, lo que anida en su guapura. Ahí lo tiene puesto Sánchez, y ahí lo deja con sus deyecciones (útiles, por otro lado, como maniobras de distracción). Cuando The Puentete sea presidente, el sanchismo habrá alcanzado su plenitud: ya sin la máscara maquillada de Sánchez, sino con la jeta abrupta del ministrete.
 
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23.8.26

La confesión del hijo tonto

[Montanoscopia]  
 
1. El País debe cuidar como oro en paño a Daniel Gascón: solo por él (y pocos más) no termina de ser exactamente el BOE. Lo que no impide que el Gobierno y su tropa de Villacastines (aquí estarían desde Papell al hintelectual orgánico Innerarity, pasando naturalmente por Rosa Villacastín) lo lean como el BOE y se enfaden cuando encuentran en sus páginas alguna crítica, como el artículo de Gascón sobre The Puentete: artículo que se apresuró a ejemplificar con su oscargutanismo el ministrete. Entre los Villacastines está Máximo Pradera. Su caso es particularmente divertido. La inteligencia analítica de Gascón recuerda a la de Javier Pradera. La lacia arremetida contra Gascón del hijo funciona aquí (¡deliciosa manifestación de la psicoanalítica "novela familiar"!) como confesión de lo que le atormenta: ser el hijo tonto. Algo que siempre ha tratado de conjurar con el humor. Lamentablemente sin gracia. 
 
2. Al pobre Federico García Lorca, el único verdadero poeta de la Generación del 27 junto a Luis Cernuda (los demás no pasaban de señoritos del verso; solo Miguel Hernández fue otro poeta de verdad, pero pertenecía a la generación siguiente), lo asesinaron los franquistas y lo mantienen embalsamado como asesinado, y como asesinado ideológico fatalmente dócil, adulterando al poeta, dificultando su lectura, los antifranquistas de profesión. El empaquetado que hacen con Lorca es en último extremo religioso y dulcifica el mundo: un mundo de buenos y malos. Desgraciadamente los buenos de ese mundo dulzón saben ser también malos. El relato del antifranquismo profesional se desmorona cuando se recuerda a sus propios asesinados. Por no salirnos del 27: el poeta José María Hinojosa. La integridad de Cernuda (siempre admirable) se volvió a manifestar aquí. En su Historial de un libro (que para mí está en el canon de la prosa en español), escribe: "José María Hinojosa, otro poeta malagueño cuya muerte terrible no se ha mencionado entre nosotros". La frase es de 1960. En el empaquetado ideológico de ahora va, por supuesto, la homosexualidad de Lorca. Pero tampoco aquí los buenos eran tan buenos. Hay que recordar una vez más que a Cernuda, inequívoco republicano, la censura estalinista le tachó en 1937 la estrofa explícitamente homosexual (tan propia de la valentía de Cernuda) de su poema-homenaje a Lorca; la que empieza: "Aquí la primavera luce ahora. / Mira los radiantes mancebos / Que vivo tanto amaste". Estas consideraciones no aminoran la vileza y la abyección del asesinato de Lorca. Pero previene contra quienes hoy lo exhiben con maniqueísmo: porque se autoungen con una especie de bondad que a estas alturas de la Historia ya sabemos que tampoco ha rehusado el crimen.  
 
3. Emoción una de estas tardes de agosto, cuando salgo a pasear con la fresca. Llevo en los auriculares las canciones del primer disco de Loulu Gilberto. Cuando nació en 2004, de lo que su habló fue de que su padre, João Gilberto, la había tenido con 73 años (con la periodista Cláudia Faissol). Y de pronto aquel bebé es una joven delicada, maravillosa, afinadísima, que prolonga la dispensación de belleza al mundo de su padre. Tres muestras: João, Avarandado (con Tom Veloso) y Qui nem giló. Dice la primera (de Arnaldo Antunes y Cézar Mendes): "Cuando una sola persona / en silencio se perfecciona / la multitud escucha el corazón / y se torna civilización".  
 
4. Juan Tamariz: estaban sus trucos y estaba su magia. Los trucos eran aquellos que, mediante la habilidad y el artificio, exhibían como real algo en apariencia irreal; lo que Tamariz, consumado técnico, ejecutaba magistralmente. La magia era el encanto de Tamariz, su gracia traviesa: a la vista de todos, radicalmente real. 
 
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20.8.26

La asexualización de las atletisas

Ahora no se puede sexualizar a las mujeres, aunque ellas se sexualicen a sí mismas más que nunca. Gloriosamente, he de añadir. Con excepciones religiosas e ideológicas, también pujantes por otro lado. Entre las últimas está la excepción de la excepción: las petardas ideológicas, hipersexualizadas con sus escotazos pero al mismo tiempo inquisitoriales con quienes los exaltan. No quieren ser sexualizadas, sino que se atienda a su discurso ideológico. Es decir, a su verdadera pornografía.
 
En el Tour de Francia femenino, que ha sido un evento extraordinario (más emocionante que el masculino), no pude dejar de fijarme en esos culos en sus culottes, ni en las uñas rojas que asomaban al término de los guantes, ni en las melenas rebasando los cascos, ni en lo guapa que estaban sudadas, ni en sus sonrisas tras el esfuerzo, ni en esos torsos ciclísticos en general planos (tan delicados como potentes); tampoco (¡el elefante en la habitación!) en la proyección de los roces pedaleantes, pura delicia duchampiana (¡Duchamp, que creó esas obras sutilmente perversas que son las "cuñas de castidad"!). Cuando subían el Mont Ventoux se imponía el dictum de Goethe: "El eterno femenino nos atrae hacia lo alto".
 
Después se ha celebrado el Campeonato de Europa de Atletismo, en cuyas retransmisiones televisivas se ha aplicado por primera vez la norma titulada Elevando el nivel: Pautas para una cobertura mediática respetuosa en el atletismo femenino. El listado de cosas que deben evitar los cámaras y los realizadores parece dictado por la Conferencia Episcopal, y en realidad es como una búsqueda calenturienta y viciosa de la mosca sicalíptica. Creo que era el director de cine José Luis Borau el que decía que para él un plano es un asunto moral; aquí está claro que no se permiten planos inmorales: de acuerdo con una moralidad muy mojigata (o sea, radicalmente inmoral). Otra clave está en la mención del "respeto": ¡como si las atletisas en la plenitud de su ejercicio físico no fueran respetabilísimas!
 
He estado liado con otras cosas y, a diferencia del Tour femenino, no he seguido el Campeonato. Solo una vez pinché y estaba el lanzamiento de martillo. Me gustan las mujeres del lanzamiento de martillo, como las del lanzamiento de jabalina y cualquier cosa que lancen; y también me gustan las del salto de longitud, de altura y con pértiga; y las gacelas de la pista: ¡me gusta toda la gama, de las grandes a las pequeñas, de las rudas a las estilizadas! ¡Me gustan las mujeres en toda su prodigiosa variedad! Pero esta vez el lanzamiento de martillo quedaba soso. En realidad, se invisibilizaba a la mujer en favor de su deporte. El martillo volaba sin mujer que lo lanzase. No dejaba de ser una depravación, pero ligada a la muerte y no a la vida. De la mente sana en cuerpo sano se ha pasado a la mente enferma sin el cuerpo.
 
En relación con estas cortapisas está el declive del topless: ¡luz de mi vida, fuego de mis entrañas! Desde mis diez años en que empezaron a poblar las playas, las tetas son mi genuina magdalena de Proust, que además responden a la descripción de la Recherche: "esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino". ¡Cuánto bien me hicieron! ¡Y ningún mal (salvo el deseo)! ¡Competidoras del sol, divinas tetas! Sus dueñas las exhibían con una naturalidad envidiable. Eran la felicidad para todos. Un triunfo absoluto de la vida. Pero, como decía Jünger, todo lo que atañe a la alegría de vivir parece hoy amenazado de confiscación.
 
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16.8.26

Un bidón para quemarnos a lo bonzo

[Montanoscopia]
 
1. Mi eclipse fue minimalista. Como anuncié, no salí a la calle. Me quedé en casa trabajando en mis escritos, con el balcón abierto. La tele estaba puesta, pero era insufrible el aquelarre de mermelada a granel de los presentadores y le quité el volumen. Me bastaba con el disco del sol en un recuadro y el ñam-ñam de la luna, que cada vez le comía más porciones. Cuando estaba todo negro, advino a la estancia una oscuridad que no correspondía. Era esta noción abstracta, la de la oscuridad advenediza, la sustancia del eclipse. Luego regresó un poquito la luz y ya se precipitó la noche. Varios días después me emocioné con la narración radiofónica de Azpiroz: cuando ya no había ni sol ni luna, sino únicamente una voz. 
 
2. Como The Puentete sigue empeñado en decir The Ojete, habrá que repetir desde The Objective (aunque, como siempre, a título personal) que el único cometido de ese mote fue tratar de desprestigiar al medio que investigaba, denunciaba y, por tanto, combatía la corrupción; una corrupción hoy confirmada judicialmente. De manera que, cuando dice The Ojete, lo que está diciendo es "yo defiendo la corrupción y ataco a quien la ataca" el ministrete.  
 
3. Tan de pocas luces el ministrete, que ahora lo lanza el Gobierno como cabestro contra el Rey; en plan globo sonda, infatuado como todos los globos. Lo cual no es necesariamente mala noticia para la monarquía constitucional, baluarte ilustrado contra nuestros oscurantismos. Como el oscurantismo que encabeza (sin cabeza, purita España negra) el obtuso The Puentete.  
 
4. Anuncian los proetarras en el País Vasco: "No solo haremos frente al fascismo, sino que, con el compromiso de construir una alternativa, los jóvenes independentistas llenaremos las calles de Donostia el 13 de septiembre. No hay otra opción que ganar. Un solo pueblo y una sola lucha elegidos". No sé si será cosa de la IA, que me traduce del euskera original, pero es un párrafo netamente fascista el de estos antifascistas. La foto del desfile con la bandera vasca también. De nuevo: en España hay una democracia, que es la española. Lo demás es otra cosa. Casi por una cuestión de pura topología: la democracia no deja fuera otro sitio que no sea antidemocrático.  
 
5. ¡Lo que nos espera con el centenario del 27! La clase dirigente más iletrada de la Historia de España tratando de homenajear a poetas que no han leído. El pistoletazo de salida fue el del ignorante Urtasun, ministro de Cultura, cómo no, que decretó el olvido de los toreros generacionales, por muy amigos de Lorca que fueran. Ahora el Ayuntamiento de Sevilla ha puesto una baldosa en el suelo que es más bien un adoquín en la frente del gran Luis Cernuda. La baldosa pone el nombre completo del poeta: Luis Cernuda Bidón. ¡Con ese segundo apellido que Cernuda odiaba y escondía siempre! Creo que con el tiempo logró revertirlo en Bidou, que al parecer era su origen francés. Lo mejor que podemos hacer los lectores de poesía cara al 27 es agarrar ese bidón, llenarlo de gasolina y rociárnoslo a lo bonzo.  
 
6. Alegría por el Tour femenino, que subió el Mont Ventoux, mantuvo la emoción hasta a 20 kilómetros de la última meta, con el duelo entre la alemana Vollering (que ganó) y la polaca Niewiadoma, y dejó quinta a la española Blasi. Pero en el ciclismo, como en la vida, la alegría es frágil, porque, como la vida, es trágico. En la Volta a Portugal ha muerto atropellado el galés Finlay Tarling. Con 19 años, su primer y su último titular. 
 
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13.8.26

Los numeritos del cielo

Escribo antes de que se haya producido el eclipse, pero ya les digo que no habré ido a mirarlo. Quizá me asome a la ventana para ver cómo se oscurece el día, o a lo mejor me acerco al mar para lo mismo: su opacidad a destiempo, que distraerá la tarde. Pero no alzaré los ojos: ¡no le rendiré pleitesía a ese embaucador, el cielo, con sus numeritos!

Lo que no puede ser es que el ciudadano medio, habitualmente un cretino, de repente se transforme en Carl Sagan, ese Antonio Gala de la astronomía, para volver a ser el cretino de siempre en cuanto se le haya pasado el embeleso. ¡Hasta el presidente Sánchez se ha puesto en plan poeta! ¡Solo hay que no tener gusto! Un espectáculo bajo, el del cielo...
 
Desde luego, no me pondré esas gafas promocionadas por el Gobierno, cuya función eminente es achicharrarles los ojos a los españoles, para que se queden aún más ciegos de lo que están bajo el sanchismo. Tal vez, cuando le llegue a usted esta columna al día siguiente del eclipse, esté ciego también y no pueda leerla. Me lo tomaré con deportividad.
 
Hace poco, Juan Cruz (ese lince de la vista que en 2021 declaró sentir "vergüenza" por la "saña" con que se trataba a Ábalos) conmemoró en El País el trigésimo aniversario de Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, su novela más vendida y más patata. ¡Una alegoría majarona! En ella todo el mundo se va quedando ciego menos una mujer, sin duda trasunto del autor, que conserva las anteojeras ideológicas. El plan del Gobierno es que todos los españoles se hayan quedado ciegos menos Sánchez, que no se pondrá las gafas ni loco. Solo que yo tampoco me las pondré, como digo, y seré testigo ocular de la tostada. Habrá un duelo de miradas planetario.
 
También se están luciendo mis colegas, que han agotado las menciones a eclipses de la historia de la literatura universal, fardando como si no se las hubiese soplado la IA. No faltan las únicas dos que a mí me vinieron espontáneamente a la memoria: la de Tintín en el templo del sol y el cuentito El eclipse de Augusto Monterroso, que es una respuesta a la historieta de Hergé.
 
Como saben, Tintín engaña a los incas (¡nada menos!) fingiendo durante un eclipse que es él con su poder quien oscurece el sol. Monterroso (guatemalteco) no consiente que un fraile español les haga el mismo truco a los mayas. Tras el intento tintinesco del fraile, "chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado)". Los mayas (como los incas de verdad) no se chupaban el dedo y conocían "las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares".
 
Por otro lado, no dejan de resultar entrañables esos malabarismos del cielo por llamar la atención. ¡Como si no fuera suficiente la aparatosa tramoya diaria de la luna, los planetas, el sol y las demás estrellas! Es ese énfasis innecesario, esa voluta churrigueresca del eclipse, lo que me pone de los nervios. Es un infantil "¡mamá, mírame!" de libro.
 
Solo a la luna, siempre humillada cuando aparece colgada del día como una aspirina traslúcida, le reconozco un meritillo: que se haya mostrado gamberra (igual que en los cachondos y anticlimáticos poemas lunarios de Laforgue y de Lugones) solo dos jornadas después de que el sol esté más potente y gallito, del 10 de agosto en que le consagraron la parrilla del Escorial. Fue como apagarle el fuego a Homer Simpson en plena barbacoa.
 
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9.8.26

Combinar el descanso con las catástrofes

[Montanoscopia]    

1. Las vacaciones consisten ya en combinar el descanso con las catástrofes. Algo ciertamente formativo, schopenhaueriano. Para Schopenhauer el mundo es una catástrofe siempre, así que lo mejor es tomárselo con calma. Lo que me hace gracia es cómo nuestro ambicioso presidente, que quiere estar en el poder al precio que sea (¡y menudo precio ha pagado y está pagando!), de pronto defiende sus vacaciones de agosto como un funcionario del montón. Aquí (y esto es bellísimo) se advierte la influencia de su hermano, el adorable zangolotino Azagra. Quizá Sánchez ha descubierto que su vida es un error y que el ejemplo era su hermano. Y quiere imitarlo al menos en agosto. Un mesecito al menos para, mientras España arde, nos invade Marruecos y declaramos la guerra a Italia (¡disculpen que hable con bernhardianas exageraciones!), poner a danzar las chirimoyas.  
 
2. Pillé empezada por la radio la noticia de que Sánchez le había dado un ultimátum a un país y di por hecho que era a Marruecos. Cuando oí que era a Italia, me dije: "Claro, cómo se lo iba a dar a un país no democrático". 
 
3. El ministro The Puentete quiso ser el adulador más rápido del Oeste y soltó un bochornoso: "Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez". Cuando la crisis de Ceuta aún estaba (y sigue estando) sin resolver. Desde su precipitado disparo (su agusanamiento ante el presidente le empuja a la eyaculación verbal precoz), más de mil niños han dormido al raso y varias niñas han sufrido agresiones sexuales. Pero estos flecos cortantes de la realidad son suavizados por la vaselina bucal que gasta el ministrete. 
 
4. Y frente al nefasto Gobierno, y sirviéndoles de coartada y de patética justificación de sus falsedades (que han terminado encarnando con una docilidad de mayordomos), están nuestros apretaos del voxismo, efectivamente fascistas, racistas, xenófobos y de un militarismo y patrioterismo de guardarropía. ¡La de brutalidades que están soltando impunemente a cuenta de los marroquíes! Viven en un líquido amniótico hecho de mierda y por eso no perciben que apestan. Les comunico que a poco que uno esté fuera de su cámara de eco, el hedor es insoportable.  
 
5. Lo del ático de Ayuso también se las trae. Ya dije que "con nuestros políticos no hay manera", incluida la subidita Ayuso. Aquí el espectáculo es doble. Por un lado el despliegue de la prensa gubernamental, que le dedica sábanas enteras mientras se ocupa poco de lo del Gobierno. Por otro el hecho en sí, que es deleznable; el hecho y su enredo posterior, chapucero y falaz. Al final con nuestros políticos tenemos que estar siempre con el mazo, para que les conste siquiera que al otro lado de su círculo de autocomplacencia y adulaciones hay gente que está hasta las narices. 
 
6. Sorprendente novela Madame Vargas Llosa, del peruano Gustavo Faverón (Fulgencio Pimentel). No diré nada de la trama, para que los lectores disfruten de sus sorpresas. Pero ahora que Keiko Fujimori llega a la presidencia del Perú (a los votantes les gusta la hija de un dictador más que a un tonto un palote), pongo una frase, entre humorística y melancólica, pero certera, que el personaje de Mario Vargas Llosa dice en la novela sobre su derrota electoral con Alberto Fujimori: "unas elecciones que perdí por culpa de la izquierda, el centro y la derecha".  
 
7. Hoy hace cincuenta años que murió el gran escritor cubano José Lezama Lima. Ernesto Hernández Busto le está haciendo el mejor homenaje con su ejemplar biografía en tres tomos (ya han salido dos y el último saldrá en noviembre) editada por Pre-Textos
 
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6.8.26

Toda resta le suma a Sánchez

En algún momento de su trayectoria Pedro Sánchez descubrió que, hiciera lo que hiciera, iba a contar con un retén de electores importante y con intelectuales y periodistas no necesariamente a sueldo (aunque también a sueldo) que le brindarían apoyos y coartadas sin fin. La célebre frase de un personaje de Dostoievski, "si Dios no existe, todo está permitido", la empezó a vivir desde dentro entonces. Es cierto que no podría plantarse en la Quinta Avenida con una pistola y dispararle a la gente: pero en la Gran Vía sí. No le faltarían justificadores, e incluso ensalzadores. El acto surrealista supremo ya no es hacerlo, sino aplaudir al que lo hace. Lo de España es surrealista.
 
La voluntad de poder de Sánchez fue implacable desde el principio. Allí donde atisbó un hueco para la trampa, la ejecutó con cuajo: plagio de su tesis, cambiazo de papeletas en el Comité Federal del PSOE... Lo primero le salió bien y lo segundo no, pero da igual: aquí figuran como indicativos de un carácter; y ya sabemos que carácter es destino.
 
A la hora de tantear al electorado para sacarle votos la cosa no estaba tan clara. Entonces pensaba (como pensábamos todos) que había líneas rojas que no se podrían traspasar sin debacle en las urnas. Como parecía que en aquella época los votantes se decantaban por Ciudadanos, Sánchez asumió algunos elementos de su discurso, por ver si se los llevaba: refuerzo del Estado de derecho y la separación de poderes, transparencia, lucha contra la corrupción, resistencia y combate a los discursos nacionalistas... Pese a sus turbios socios de la moción de censura contra Mariano Rajoy, aquellos elementos los mantuvo inicialmente: eran al menos la coartada discursiva para conductas dudosas. Hasta la mismísima campaña electoral de 2023 los mantuvo.
 
Aunque para entonces ya había comprobado, a raíz de las acciones que fue ejecutando como presidente, que las llamadas líneas rojas no eran más que, como dice Daniel Gascón, metas volantes. Desde la misma noche electoral del 23-J, con lo del "somos más" y el "muro", emprendió una carrera loca por cruzar las que le quedaban, empezando por la amnistía, que nadie de su entorno, ni él mismo, defendió hasta aquella noche. Al terminar de confirmar que no pasaba nada, Sánchez entendió que Dios no existe pero Sánchez sí, y que todo le estaba permitido.
 
Ahora Sánchez es lo que es: un autócrata con su guardia pretoriana de militantes, periodistas, académicos y petardas ideológicas, más esa sopa tibia de misceláneos que también le sirve de colchón. Elecciones masivas no las va a ganar nunca, pero con ese núcleo duro –indestructible terrón carpetovetónico– más los pactos con lo peorito de la nación (tan peores, que no se consideran nación y sabotean la nación: nuestra nación ilustrada, en pos de sus nacioncitas oscurantistas), aspira a alcanzar los diputados suficientes para seguir gobernando. Como ahora.
 
Lo último ha sido que en plena crisis de Ceuta, con un montón de muertos ya (y no han parado de crecer), el tío pone una playlist con canciones para el verano y se va de vacaciones. Alguno lo tachó de error, pero Sergio Campos tiene calado al presidente: "No. Es una excelente idea, porque lo que busca es el cabreo, la división y la violencia". Exacto. Toda división, o toda resta, le suma. Es un quemasangre que alimenta la polarización, la crispación. Se trata de arrojar a la mayor cantidad de votantes posible a Vox: para partir el voto de la oposición y para movilizar contra "el fascismo", el mismo "fascismo" que engorda. O sea, que para Sánchez cuanto peor mejor.
 
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2.8.26

Cediendo a los cantos de sirena nihilistas

[Montanoscopia] 

1. Algunos nos hemos acordado de Juan Goytisolo con lo de Ceuta. El reivindicador del conde don Julián se habría alegrado con el derramamiento de carne mora por territorio español. Hay quienes dicen que el nuevo don Julián es Sánchez. Yo diría que es más bien la inoperancia de Sánchez, su estolidez negligente (aunque no por ello menos rimbombante) en este y en casi todos los asuntos, incluidos los internacionales. Este último flanco lo cubre el ridículo Albares, ministro del que no se puede hacer una caricatura porque ya es una caricatura. Como dice Iñaki Ellakuría, "vamos a pagar muy caro las facturas de Sánchez". 

2. En efecto, después de Sánchez vamos a ver de verdad su legado. A verlo y a sufrirlo. Con pleno merecimiento de los españoles: esos seres que festejaron a Fernando VII por sus caenas, permitieron que Franco se muriera en la cama como dictador y no le dieron una patada en el culo electoral a Sánchez hace tres veranos. 

3. Mientras Mohamed VI lanzaba presumiblemente a sus súbditos sobre España sin importarle los que fuesen a morir ahogados (van 67), demasiados notables españoles (¡incluidos Felipe González y el juez Pedraz!) asistían a su Fiesta del Trono. Esta Fiesta me hace gracia porque me pilló hace años en Marruecos, en Asilah, y leí en la prensa marroquí en francés algunas lindezas que soltó el rey en su discurso. Por ejemplo esta (¡con alusión a la Odisea!): "No cedáis a los cantos de sirena nihilistas que propagan la desesperación y siembran la duda". Por fortuna yo llevaba un talismán en el bolsillo que, gozosamente, me propagaba la desesperación y me sembraba la duda: el Cahier de Talamanca de Cioran. 

4. La Fiesta del Trono, por cierto, se celebra el 30 de julio, y el 31 de 1578 desembarcó en Asilah el capitán y poeta Francisco de Aldana con medio millar de soldados castellanos para unirse a la "jornada africana" del rey portugués don Sebastián. Junto a él desapareció pocos días después en la batalla de Alcazarquivir. 

5. Volviendo a Juan Goytisolo y sus querencias moras, siempre recuerdo un chiste que venía en la novela de Fernando Savater El dialecto de la vida (1985). El narrador recorre Escocia en compañía de un fotógrafo joven e indocumentado. Cuando se encuentran con un castillo en ruinas, el fotógrafo aventura que lo destruyeron los moros. Réplica del narrador: "¿Los moros en Escocia? ¡Vaya noticia para Juan Goytisolo!". 

6. De Goytisolo precisamente me acababa de leer una novela poco conocida que está bastante bien: La isla (1961). Me la había recomendado Arias porque está ambientada en Torremolinos y la hallé en junio en la librería de viejo madrileña Arrebato. Es una novela muy nouvelle vague, y de hecho se concibió inicialmente como guión de cine. La descripción que hace un personaje de aquel Torremolinos es maravillosa: "Se ha convertido en un lugar aparte, en una verdadera isla... Los maridos engañan a sus mujeres. Las mujeres engañan a sus maridos. El cura amenaza y nadie le hace caso. La virginidad ha desaparecido del mapa y todos los hombres son maricas. [...] Es un sitio ideal para las vacaciones. En Málaga le llaman Torre Mil Líos". Obviamente, no se pudo editar en España: los censores la consideraron "obscena y moralmente inaceptable". Se editó en México. Una novela de la misma época ambientada también en Torremolinos es Eldorado, de Fernando Sánchez Dragó. Esta permaneció inédita hasta 1984. La isla se publicó por primera vez en España en 1983. 

7. Sobre el ático de Ayuso, ¿qué voy a decir? ¡Solo que con nuestros políticos no hay manera! 

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1.8.26

Diez libros para el verano

El orden es el de mi lectura: 

1. Ereignis, Carmen Palomo Pinel (Vandalia). 
2. La hija, Sergio del Molino (Alfaguara). 
3. De todo tiene, Andrés Trapiello (Ediciones del Arrabal). 
4. La bola, Daniel Verdú (Alfaguara). 
5. Qué estoy haciendo aquí, Benjamín Prado (Alfaguara).
6. António Lobo Antunes. La epopeya y la lírica, Rafael Maldonado (Confluencias). 
7. Algunos cafés italianos, Patrick Mauriès, tr. Ernesto Hernández Busto (Elba). 
8. La caída de Luis Ocaña en el col de Menté, Christian Laborde, tr. Sanz Irles (Sr. Scott). 
9. Madame Vargas Llosa, Gustavo Faverón (Fulgencio Pimentel). 
10. Un estallido. Antología de la poesía española 2000-2025, eds. Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández (Cátedra). 

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30.7.26

Grecian 2030, el estadista intermitente

Uno de los mejores motes que conozco se lo puso una amiga a un hombre importante de la prensa española que, cuantos más años pasaban, más negro tenía el pelo: Grecian 2000. "¿Has leído hoy lo de Grecian 2000?". Yo particularmente no creo que se lo tintara, pero el efecto del mote era en sí mismo arrasador: producía en la percepción una noción irreversible de artificialidad. El negro de su pelo ya siempre me pareció postizo. Un buen mote es un camino sin retorno.
 
En la comparecencia de fin de curso del presidente Sánchez, que tuvo lugar entre los incendios y sus vacaciones (no incompatibles estas con la perduración de los incendios), me acordé de Grecian 2000; no del personaje, sino del tinte. A nuestro Kennedy le ha salido un oportuno mechón blanco sobre la frente que funciona como aquellas primeras canas en las sienes de Felipe González, ya avanzado su mandato. Da peso de estadista, le va bien al disfraz.
 
Estoy tentado de ponerle también a Sánchez el mote de Grecian 2000; ¡o mejor, Grecian 2030! Es tan favorablemente preelectoral su mechón que en estos momentos lanzo el bulo de que no le ha salido solo: se lo tiñe de blanco. ¿No existe la moda del anal bleach? Si se puede blanquear el ano, ¿cómo no se va a poder blanquear una mechita de nada? Busco un anuncio del genuino Grecian 2000 y en realidad no se presenta como "tinte", sino como "loción anticanas". Pero bien se podría habilitar una línea alternativa del producto que fuese una "loción procanas". Para usarla poquito, solo para estadistas.
 
En Hollywood siempre hubo un actor para cada cosa, y el de las canas estratégicas era Stewart Granger. Eran seductoras sus irrupciones de blanco. En el caso de los estadistas, se supone que las preocupaciones por el aparato estatal y el bien común afloran en forma de canas. Las canas serían una manifestación ética del capitán de la nave.
 
Un estadista que ha encanecido en el poder es un estadista que se ha preocupado por ejercerlo adecuadamente, tras asomarse a su insondable abismo y ser consciente de su endiablada complejidad. Del exministro de Franco y posterior líder de la derecha Fraga Iribarne se decía que tenía el Estado en la cabeza; pero era una cabeza con escaso pelo y no le lucía. Lo suyo es tener en la cabeza pelo además del Estado; o más que el Estado, la preocupación por el Estado, que emergerá como canas resultonas. Los ciudadanos vemos así al estadista como un padre al que no paramos de darle problemas.
 
A Sánchez se le ve feliz con su mechón. Sea natural o artificial, su mensaje es refutar a quienes piensan que al presidente se la sopla el Estado. El mechoncito blanco indicaría la honda preocupación estatal del presidente; tal vez entremezclada, eso sí, con las preocupaciones por la situación penal de su familia, de medio PSOE y de bastante peña vinculada a su Gobierno.
 
Aprovechando que el mechón le da un toque extra de estadista, Sánchez se ha puesto a hablar de "pactos de Estado". Pactos que no piensa pactar con nadie, no se trata de eso: sino de esgrimirlos para acusar a quienes no "pacten".
 
Sánchez, en realidad, no es un estadista a tiempo completo, sino un estadista intermitente. Es a su vez un estadista contradictorio, porque habla del Estado mientras lo desmantela. Un poco como los hermanos Marx en aquel tren con cuya madera alimentaban el fuego de la locomotora. "¡Más madera!", y cada vez menos tren.
 
Es previsible que lo último que quede del Estado sea su mechón blanco de estadista.
 
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