[Montanoscopia]
1. Con sus pactos inicuos con Vox y sus torpes majaderías retrógradas (prioridad nacional, pucherazo, bajas laborales, aborto, ¡ducha posorgásmica!), el PP ha decidido que el combate contra el sanchismo no sea institucionalista, sino partidista. Un asunto exclusivo de la derecha. Los progresistas antisanchistas (es decir, los verdaderos progresistas frente al reaccionario y corrupto sanchismo) quedamos, pues, descabalgados. Hundidos en el pozo inútil (aunque oxigenado) de la abstención. En las próximas elecciones generales veremos los toros desde la barrera. Aunque sin librarnos de ellos, porque los toros del poder son de los que saltan y se ponen a pisotear y cornear a los espectadores. Desde este punto de vista, la política vendría a ser un encierro de San Fermín con los toros sueltos por los tendidos repletos de ciudadanos.
2. Viene clamando Espada en su podcast por que lo prioritario en las próximas elecciones sea el repudio al nefasto Sánchez, más allá de las posturas ideológicas concretas. Lo suscribo. Salvo en que no entiendo por qué la concesión la tienen que hacer los votantes y no los partidos. Ante esta emergencia nacional, ¿por qué la derecha no afloja, para que podamos votarla los de izquierdas? Por el contrario, fuerza las cosas, se extrema, nos chantajea. Pues, en lo que a mí respecta, va a ser que no. ¡Espero le salgan las cuentas sin mí!
3. Por otra parte, es falsa la turra de que esta derecha no es democrática y ha dejado de ser "la de la Transición", como dice el aristócrata comunista Nicolás Sartorius (quien, al decirlo, ha dejado de ser el de la Transición). O ese miedo al "fascismo" de la torturadora de niños Rosa León (¡a mí me torturó de niño con sus canciones!), que es un miedo estrictamente antidemocrático a la alternancia en el poder. Hay una ola alucinante de antipluralistas que se perciben a sí mismos como lo contrario exactamente de lo que son. En fin de cuentas, son ventajistas y conocen muy bien de dónde les vienen los privilegios.
4. Me estuve refugiando varios años de los problemas de España en los de Argentina, comparados con los cuales los nuestros parecían llevaderos. Lo hacía por el programa de televisión Periodismo para todos, de Jorge Lanata, que se empezó a emitir en 2012. El festival de corrupción política, económica e institucional del kirchnerismo me dejaba cada semana pasmado. Allí vi cómo desde el gobierno se llamaba "golpista" a la oposición (y al propio Lanata que investigaba y denunciaba), y se hablaba de "lawfare" para desacreditar a los jueces que juzgaban a los corruptos. Hoy todo esto es habitual en España: Sánchez lo ha traído. Como las repulsivas exhibiciones peronistas con sus consejos para el sol y los eclipses, o el anuncio de ¡una colección de ropa gubernamental! Ya no hay ningún sitio bananero en el que refugiarse de los problemas de España.
5. La elusión de responsabilidades de Sánchez ante la ya larguísima huelga de médicos, remitiéndoles a Mónica García, indica que el presidente practica la cuca "cogobernanza" también con sus ministros.
6. España en las semifinales del Mundial, que jugará el martes contra Francia. Quienes no sabemos nada de fútbol sí nos asomamos a estos duelos a muerte como si fueran peleas de boxeo, con una pelota dando botes por ahí. Los comentaristas, mientras tanto, hablan de cosas que no logramos ver, salvo cuando cantan gol. No deja de ser lo nuestro la observación de un misterio, el misterio del fútbol. Lo mejor es que después leemos las crónicas y nos gustan.
7. Terremotos, incendios. Olvidamos con demasiada frecuencia que estamos vivos de milagro.
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En The Objective.
