[Montanoscopia]
1. El que los pactos del PP con Vox estén más que legitimados por el PSOE, por los pactos del PSOE con quienes son peores que Vox, no los hace menos repulsivos.
2. En el estólido ping-pong nacional, las fechorías de cada partido son la coartada para las fechorías del otro, y viceversa. Cuando digo "partido" incluyo, además de a la militancia y a la dirigencia, al periodismo afín, y a los intelectuales, académicos y demás ralea que recalan partidistamente en los periódicos. Es asfixiante. Desde mi repulsión prácticamente universal a estas alturas, no sé cómo pueden los hunos enardecerse contra los hotros, cuando han defendido exactamente lo mismo que atacan ahora, y viceversa.
3. Este sistema semafórico de la indignación (¡rojo, no te indignes; verde, indígnate! ¡y ante las mismas cosas!) me saca de quicio. Al final uno es empujado a un energumenismo que no deja de formar parte del lamentable panorama también. La política española es una quemasangre. Estamos condenados aquellos a los que nos queman la sangre todos, sin que hallemos refugio. No deja de haber diversión en el espectaculito antropológico, en la gran pantomima. Pero a qué precio. Con qué amargura.
4. Ya hablé en su día del sistema español de calefacciones parciales. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón, le advertía Machado al españolito que viene al mundo. Pero la otra España se lo calentará y tan contentos. El problema lo tenemos aquellos a quienes nos hielan el corazón las dos (¡y hasta la tercera, que se sabe poner muy pesadita!).
5. Juanma Moreno ha mentido como un Sánchez cualquiera. El votante del PP en las pasadas elecciones andaluzas que no era de derechas pero quería frenar (este sí, efectivamente) a Vox era un tonto fatal. Y lo sabía. Sabía que si se quedaba corto el voto al PP, este gobernaría junto a Vox también con su voto. Le aguardan ahora cuatro años con la cara de tonto. Y por la eminente razón de que es un tonto.
6. Su decisión para las próximas generales está por lo demás clara: a Feijóo lo va a votar Perico el de los Palotes. Si la derecha es incapaz de consentir ser votada por la izquierda (o el centroizquierda) antisanchista, que se las apañe solita la derecha.
7. Por otra parte, no me parece un mal negocio electoral. Los de la izquierda (o el centroizquierda) antisanchista somos cuatro gatos. Con nosotros no se va a ninguna parte. Pero tampoco pensamos ir nosotros a ninguna parte con la derecha. Nos queda esta dignidad: una dignidad plenamente consciente del desastre antidemocrático de Sánchez. Contra el que no podemos hacer nada, salvo hablar y escribir.
8. El asunto es que los españoles se han metido en el agujero más estúpido en el que se podían meter. Ese agujero, del que ya estaban casi fuera, se llama Historia de España. Tal vez, en concreto, Historia Decimonónica de España. Un hatajo de políticos mediocres e irresponsables ha metido de nuevo ahí a los españoles, con el atolondramiento cómplice de estos. Al fin y al cabo, la Historia de España es así porque los españoles son asá.
9. Llama Arnaldo Otegi a la construcción de "un muro antifascista". Un muro que, promovido por él, solo podrá ser construido con piedras fascistas.
10. Pero ha empezado el Tour y este sí será una buena escapatoria para las calurosas sobremesas de julio, con las ruedas rodando en Francia igual que los ventiladores en las casas. Una de las delicias del mayor acontecimiento ciclístico es la observación perezosa del esfuerzo ajeno.
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En The Objective.

