23.1.26

¡Gloria a Els Joglars!

[La Brújula (Opiniones ultramontanas), 2:02
 
Buenas noches. Una gran experiencia cultural y festiva en nuestra cada vez más estirada y desastrada España es asistir a una representación de Els Joglars. Ha vuelto a suceder en Málaga, adonde vinieron a presentar su producción El retablo de las maravillas, adaptación del entremés de Cervantes. Lo hicieron en el Teatro Cervantes precisamente, que homenajeó a Els Joglars por sus sesenta y cinco años. Fundada en 1961 por Albert Boadella, es hoy la compañía teatral privada más longeva de Europa. En mi memoria están Teledeum, Ubú president, Daaalí o la de Pla; y más recientemente las de Rusiñol, Aristófanes o el exrey Juan Carlos. Todos estos personajes interpretados por el inmenso Ramon Fontserè, que les da comicidad, alma y un poquito de tragedia. El efecto en la butaca es siempre de descompresión, de liberación. El aire vuelve a correr; regresa la antigua libertad, su inconfundible cosquilleo. La taladradora humorística en su día se ocupó del franquismo y el militarismo, después de la Iglesia, posteriormente del nacionalismo catalán: variantes todas del mismo ceporrismo engolado y opresor. En El retablo de las maravillas la diana va mudando: la fatuidad del mundo artístico, lo woke como nueva Iglesia (con la vieja Iglesia contra lo woke) y la pompa vacía de los gourmets, que en esta obra degustan "aire crudo". En el entremés de Cervantes, el público fingía ver maravillas en la nada del retablo, ya que se había advertido que el que no las viera era hijo ilegítimo o tenía sangre judía. Hoy hay miedo de ser acusado de muchas otras cosas, como muestra la actualización de Els Joglars. Con el teatro a tope, se produjo la catarsis de las risas. Vivimos apresados por un montón de plastas. Últimamente el teatro también brinda tales plastas. Els Joglars no. ¡Gloria a Els Joglars!