8.5.26

El glorioso suplemento 'Libros' de 'El País'

[La Brújula (Opiniones ultramontanas), 1:44
 
Buenas noches. Sobre los cincuenta años de El País en general me he expresado en otro sitio. Aquí quiero hacerlo sobre algo en particular de ese periódico: el suplemento Libros, que salía los domingos y se mantuvo desde 1979 hasta 1991, en que fue sustituido por el Babelia. El cambio resultó catastrófico, porque el Babelia, en fin de cuentas, no era más que un suplemento cultural. Es decir, una cosa inferior, como el ABC Cultural o El Cultural a secas. La célebre frase de Goebbels "cuando oigo la palabra cultura desenfundo el revólver" yo la aplico a los suplementos culturales; aunque lo que desenfundo es el matasuegras. Detesto tales suplementos, que se ocupan de libros, sí, pero también de música, de arte, de teatro ¡e incluso de ciencia! Todas estas materias las considero simples divertimentos, porque para mí la cultura son los libros y punto. En un suplemento se puede hablar de música, arte o lo que sea, ¡pero si hay libro! Los libros, ¡y solo los libros!, son lo serio. Por eso aquel suplemento Libros de El País, que hablaba solo de libros, era glorioso. ¡Ahí me eduqué, domingo tras domingo! Era el complemento ideal del buen bachillerato de entonces. Se dice pronto, pero en las páginas de Libros me enteré de la existencia de Pessoa, de Leopardi, de Cioran, hasta de Savater, cuando publicó La tarea del héroe e Invitación a la ética. De Pessoa recuerdo una página entera de los ochenta con pasajes del Libro del desasosiego, cuya imantación aún no he dejado de sentirla. Así que me olvido ahora de lo secundario, es decir, de todas las noticias que ha sacado El País en sus cincuenta años, y me quedo con la tipografía perfecta en que, en el glorioso suplemento Libros, un domingo descubrí a Pessoa.