27.11.21

Dietario: Poda de palmeras

Duro en la vida. Soy de los que interpretan las voces de la calle como avisos o consejos, o a veces como veredictos sobre mi persona. En una ocasión, al cruzar sin mirar, me gritó un conductor: "¡Que estás atontao!". Y efectivamente lo estaba. Llevaba meses atontao y aquel conductor me sacó de mi atontamiento... hasta la siguiente recaída. El otro día recibí un mensaje equívoco. Detrás de mí un hombre le dijo a otro: "Hay que ser más duro en la vida". Y pensé que sí, caray: ¡tengo que ser más duro en la vida! El problema es que el hombre lo dijo con una entonación blanda y una voz parecida a la del actor Manuel Alexandre, con trémolo incluido. Algo así como "duuuro en la vida". No sé a qué atenerme.

El hobby del jubilado. Se sentó a mi lado en el autobús de Torremolinos un señor que me reconoció. Se presentó y estuvimos hablando la media hora del trayecto. Acababa de jubilarse como profesor de instituto y estaba decidido a aprender inglés. Para él era muy importante, ahora que tenía tiempo por fin. Su interés parecía genuino. Le animé en el empeño. Luego hablamos de otras cosas; bueno, él era el que hablaba sobre todo. No me había dicho de qué había sido profesor y se lo pregunté cuando se disponía a bajar. De algún modo, me esperaba la respuesta: "Inglés".

Un pájaro. Paso unos días en el apartamento de Torrequebrada. A la hora de la siesta el sol inunda el sofá de la terraza, donde me tumbo apenas con el bañador en pleno noviembre. De pronto un aleteo nervioso: se ha colado un pájaro. Al intentar salir, se pega un porrazo con el cristal y cae al suelo. Me levanto y lo miro con lástima. Está conmocionado, no sé si muriéndose. Lo subo al alféizar para que se pueda ir si la conmoción es pasajera. Pero no lo parece: respira con dificultad, con el pico muy abierto. Debe de haberse roto algo, quizá tenga un derrame cerebral. Me da mucha pena. Se va apagando hasta que, al cabo de media hora, parece muerto. Lo toco e, inesperadamente, se pone en pie de un saltito, con la agilidad que parecía perdida, y se echa a volar. Pongo la foto en Instagram y mi amigo Francisco Lapuerta, que sabe de ornitología, me dice que era un ruiseñor.

Vuelta al Rastro. Rafael García Maldonado me ha aficionado al Rastro de Fuengirola. Vamos a buscar libros, y cuando voy yo solo también. A las diez ya está todo el pescado vendido, así que hay que ir más temprano. Hace un mes madrugué y comprendí lo que pasaba: una pareja de libreros de viejo de Málaga capital se pasan a primerísima hora y arramblan con lo valioso. Pero lo mejor es la escalada en los demás puestos. Escribí aquí la que me parecía la mejor frase de vendedor de la historia: "Mirando es más caro". Pues el otro día oí una mejor. El vendedor le soltó a un posible comprador indeciso: "¡Te presto dinero!". Más adelante gritaba una vendedora: "El kilo de manzana a un euro". Y otra a pocos pasos: "Dos kilos de manzana un euro ya". Ese ya delator. La mejor frase del día, sin embargo, fue: "¡Llévate un kilazo de nueces!". ¡Un kilazo de nueces, qué perfección fonética! En el Rastro las frases son como los cantos de los ríos: con la repetición se van puliendo, hasta quedar lisas.

Bajar la persiana. Manuel Arias Maldonado llama a un amigo común "el Houdini del infortunio", por el célebre mago y escapista. Nuestro amigo ha logrado escapar de desastres amorosos embarcándose exitosamente en nuevas historias, de manera que la melancolía le roza poco. La otra mañana, sin embargo, mientras nos tomábamos un café en el Granier del muelle, vi que preparaba su retirada. "Montano", me anunció, "llega un momento en la vida en que hay que bajar la persiana de los sentimientos". Lo dijo en un tono crepuscular pero sin tristeza, como saboreando por anticipado su escapada total.

Paco Torres. Francisco Javier Torres, mi amigo Paco Torres, acaba de publicar sus poesías completas en emocionante edición del Centro Cultural Generación del 27. Las ha titulado Notas para un libro futuro, y lo emocionante es que se trata de un libro presente, el que tengo en las manos, con todas sus huellas poéticas del pasado. Verlas juntas produce un efecto precioso: Paco Torres es de esos poetas delicados, no muy abundantes, cuya obra completa ocupa doscientas y pico páginas. Su elegancia en la vida, fundada en la generosidad, está aquí también. Cito el poema más breve del libro, de dos únicos versos esenciales: "Rinde este mar su sombra / ante la luz del litoral completo".

Poda de palmeras. En el paseo marítimo podan las palmeras. Rituales de otoño, pensando en el verano.

Presentación. Presentamos en Luces Inspiración para leer. Emoción al oír lo que dicen Manuel Toscano y Sanz Irles de mi libro (y de mí). En estos casos hay algo que vence al pudor de quien recibe pasivamente los elogios: el orgullo de tener estos amigos. 

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