20.9.26

La peor de todos vosotros

[Montanoscopia]  
 
1. "Eso, a Vivas". Esta frase que pronunció Sánchez el miércoles, remitiendo al presidente de Ceuta, ya ha sido más que comentada, pero conviene insistir: el sanchismo está entero en ella. El sanchismo es el tinglado de un sujeto para estar en el Gobierno sin gobernar. Se inventó la "cogobernanza" para eludir sus responsabilidades. En realidad, sí que gobierna, pero justo de ese modo: irresponsablemente. Indica también su política divisora: divisora de la sociedad (el "muro" que anunció y ejecuta en todo momento) y del Estado. Este queda parcializado, segmentado en negociados: "Eso, en otra ventanilla". Por no hablar del carácter personal: su pique infantil, de narcisista de piel fina, con el hombrecillo que le dio una lección cívica durante el verano y que es querido por su pueblo. A diferencia de Sánchez.  
 
2. Entrañables Esteban y Pradales, alarmados por lo de Ceuta. El PNV es al final la gran garantía española. Al cabo, necesita una España viable que pague las pensiones y el resto del pufo vasco.  
 
3. Sánchez ha privatizado RTVE: la ha privatizado para sí, para su Gobierno, para su partido. Una privatización de su uso, aunque con el dinero de los españoles, que, como en el dicho aquel, ahora somos putas y pagamos la cama. Sánchez nos chulea, eso es todo. Quienes conservamos el corazón socialdemócrata no podemos sino abominar del envilecimiento de lo público que Sánchez lleva a cabo. Con el insufrible subrayado de su discurso, que predica lo público en teoría; solo en teoría.  
 
4. Proclamé que, como muerto radiofónico, iba a dejar de escuchar la radio. Confieso que no he podido. ¡Estoy fatalmente enganchado! Escucho el segmento de Latorre en Onda Cero, naturalmente, que es el mejor de las mañanas. Aunque me lo suelo poner en podcast, cuando salgo por la tarde. Ya lo hacía con Alsina. El podcast le da al oyente un arma de la que no dispone en el directo: el botón de fast forward, que le permite saltarse la publicidad y saltarse a Marhuenda, Crespo y Bolaño; ahora también a la flamante nueva tertuliana Pérez, que en su primerísima intervención ya estaba cuestionando muy sanchistamente a Vivas. También me salto al joven Ramírez, algo de lo que debería sentirse satisfecho. Su nueva sección se llama Oneguiana, en homenaje a Ónega. Cuando este estaba con Alsina me lo saltaba también. Así que el homenaje está plenamente conseguido.  
 
5. Ha sido un acierto que emitan en vídeo La Cultureta, al menos la de la mañana. Antes, cuando Belmonte hacía chistecillos sobre el PSOE, se oía el silencio estruendoso de Altares. Ahora se le puede ver también la cara. Impagable. 
 
6. Creo que ya lo he contado, pero cada vez que se menciona un aniversario de Cuéntame, ahora el de los veinticinco años de su estreno, constato que, aunque nunca vi la serie, tengo un vínculo con ella: un vínculo melancólico. En 2001 yo era guionista de otra que se estaba preparando. Nuestro productor quería al director de Cuéntame y nos aseguró que lo tendríamos, porque, para cuando empezáramos a rodar, Cuéntame ya se habría estrellado y estaría libre. Quienes nos estrellamos fuimos nosotros. Hace veinticinco años.  
 
7. La columnista Argudo es la Chikilicuatre de la política española y, a poco que se deje retratar como Rivera en su primer cartel electoral o Sweeney en su último anuncio, nuestra Cicciolina. Está haciendo campaña para las primarias de Podemos y ha dinamizado el mortecino panorama que pretendía implantar Irene. Entre sus suculentos eslóganes, me quedo con Liberté, egalité, chalé. Definitivamente, Argudo es la mejor de todos nosotros. Y la peor de todos vosotros. 
 
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