18.2.14

Un mal chiste

Mi memoria para los chistes no es mala: es peor. Si fuese mala, los olvidaría todos, lo que no dejaría de ser bueno. Pero lo que hace la tía es mantenerme unos pocos en la cabeza, los muy malos. Son chistes que me acompañan prácticamente desde que era niño, y que ya no se me van a quitar nunca. Uno de ellos es el que sigue.

Adán, después de haber sido creado, se aburre en el Paraíso. Dios, para animarlo, promete (¿o jura?) concederle lo que le pida. Adán sin pensarlo dice que una mujer. “¿Una mujer? ¿Y qué es eso?”, le pregunta Dios. Adán se la describe, con detalles anatómicos en los que ha de recrearse el contador del chiste pero en los que yo no me voy a recrear. Oídos los cuales, Dios, con gesto cómplice, le da con el dedo a Adán en la barriga: “¡Pillín!”. Por eso, concluye el chiste, es por lo que tenemos ombligo.

No hace falta reírse. Yo no me río. Ni río ni olvido. Pero teniendo ese chiste en la cabeza, y habiendo en él un hombre, una mujer y un dedo, ha sido inevitable que lo asociara a Juan Manuel Moreno Bonilla y Susana Díaz, que son justo eso: un hombre, una mujer y un dedo; bueno, dos dedos. (Ninguno de frente). Solo que, según se han sucedido los acontecimientos, el chiste habría que contarlo de otro modo.

Susana Díaz, después de haber llegado al poder (a dedo), se aburre en el Paraíso andaluz, ya que no tiene oposición (aunque es cierto que por ahí anda una serpiente, en forma de jueza). Dios, para animarla, promete (¿o jura?) concederle lo que le pida. Pero ella quiere seguir aburriéndose, y pide alguien en la oposición a su imagen y semejanza. Alguien que sea igual en todo y además con un pecado original idéntico al suyo, para que dicho pecado quede inutilizado electoralmente. Así que Dios se tiene que repartir los dedos. Con uno le hace el “¡pillina!” a Díaz, y con el otro empuja el de Rajoy (cuyo cordón umbilical también es con un dedo) para que nombre a Moreno Bonilla.

Me temo que sigue sin tener gracia.

[Publicado en Zoom News]