10.11.22

Gal Costa: una alegría para siempre

 

Era mi voz favorita de la música brasileña y la única persona de la que me he enamorado por su voz. Fue una pasión alegre y dolorosa; sobre todo alegre, pero con ese pinchazo de lo que se querría tener más. Ah, las posesiones imposibles de la música: uno se acopla a ese fluir que se deshace en la vida. Es como acariciar el tiempo: se toca un cuerpo que se va perdiendo, pero que no por ello es menos rotundo, menos sensual. Posesión por pérdida: plenamente frustrada, plenamente cumplida. Ahora Gal Costa ha muerto y tengo en bucle 'Lindeza', que compuso su amigo, casi hermano, Caetano Veloso: "Coisa linda / desejar-te desde sempre / ter-te agora e um dia e sempre / uma alegria pra sempre".

La canción está en el disco 'Mina d'água do meu canto', que misteriosamente he escuchado mucho estas últimas semanas. Es de 1995 y nació de la canción que Caetano y Chico Buarque compusieron por teléfono para paliar el dolor por la muerte de Antonio Carlos Jobim, en diciembre de 1994. Fue mi primera muerte brasileñista, en la que me trastornó el contraste entre la eternidad de la música de Jobim y la conciencia repentina de que era obra de un mortal. La canción que lo despide es 'Como um samba de adeus' y el disco, cuyo título es un verso de ella ("quanto tempo / mina d'água do meu canto"), está formado por composiciones de Caetano y Chico: diecisiete en total, ocho de cada uno más esa de los dos. En la producción, Jaques Morelenbaum homenajea en cortes como 'Lindeza' los arreglos de Claus Ogerman, artífice precisamente de eternidades en discos de Jobim y João Gilberto. Y la voz de Gal: perfecta; no más que nunca solo porque lo fue siempre. Encuentro que dijo entonces: "Quería recuperar la frescura del canto, limpiar la técnica y los vicios, buscar a aquella Maria da Graça [su nombre real] que admiraba a João Gilberto". El álbum se inicia con una canción explícita de limpieza: 'Odara'.

Me apasioné por la música brasileña a finales de los ochenta y durante los noventa no escuché otra cosa: lo barrió todo, me instaló en una burbuja absoluta de felicidad. Cuánto tiempo, cuántas horas no habré pasado con Gal. Es muy extraña, y ciertamente gloriosa, esta sensación de que mi vida ha sido doble: pasara lo que pasara fuera, por dentro ha ido el oro de esa música. Una alegría para siempre. 

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