[Montanoscopia]
1. A Trump ya se le podría hacer, técnicamente, un impeachment. Su principal promesa fue que "América" volviera a ser grande. En mes y medio ha logrado que sea más pequeña que nunca. Con el matonismo contra Zelenski en el Despacho Oval, "América" ha alcanzado el punto más irrisorio de su historia.
2. Nuestros trumpistas, ávidos de canallas, han hecho el negocio perfecto con el actual ticket presidencial de Estados Unidos: han obtenido dos canallas por el precio de uno. El vicepresidente Vance, Rústico en Dinerolandia, ha salido aún más canalla que el presidente Trump; siquiera sea porque su canallismo está propulsado por la sumisión al amo. Con su retórica pseudointelectual, Vance prueba también que no hay nada peor que tener lecturitas. Bueno, sí, escribir un librito: canallada suprema. El ticket Trump-Vance, con la encerrona a Zelenski, se ha consagrado de manera irreversible como un ticket canalla y ha infectado de canallismo a todos los trumpistas, en particular (para nosotros) a los nuestros. Ya no se puede ser trumpista sin ser un canalla. Algo que no preocupará a nuestros trumpistas: al fin y al cabo, se hicieron trumpistas por canallas.
3. Lo primero que hizo un periodista trumpista el pasado viernes fue recriminarle a Zelenski su falta de respeto por entrar en la Casa Blanca sin traje. Zelenski debería haberse puesto el uniforme trumpista de entrar respetuosamente en los sitios: el de bisonte.
4. Trump, Vance y nuestro Obescal han encontrado por fin la manera de acabar con todas las guerras, empezando por la de Ucrania: no dar batalla, dejarse vencer. ¡Cráneos privilegiados!
5. Comparado con cómo está el mundo, la inversión de Ábalos en amor, aunque fuese con el dinero de los españoles, me parece de una ternura adorable. El exministro era un Kennedy sin fondos y necesitaba recabarlos de donde fuera para mantener su tren de vida sexual. Como contribuyente, le perdono mi cuotaparte. Parafraseando a Dante, el amor mueve el sol, las demás estrellas y lo que se precise del presupuesto.
6. De acuerdo con la premisa anterior, también debería relativizar lo que ocurre en la celebración oficial del Día de Andalucía: en fin de cuentas, no es más que una retórica empalagosa, festivalera, bienintencionada. Solo que yo, como andaluz, no la puedo soportar: me resulta repugnante. No quiero decir con esto que la eliminaría si pudiera. Como en tantas otras ocasiones, acepto que esté, pero sin mí. Solo pido que no me obstaculicen el paso en la dirección opuesta.
7. El PP andaluz, ya desatadamente PNV andaluz (aunque sin antiespañolismo: este es el elemento simpático del andalucismo), sí ha encontrado la manera de protegerse del Gobierno del PSOE: mediante el buen rollo. El presidente de la Junta felicitó a la ministra de Hacienda y nueva candidata a la Junta, allí presente. Un buen rollo asesino: al tiempo que la felicitaba, la liquidaba.
8. Con lo de la quita de la deuda de las comunidades autónomas, una quita que no se quita sino que se redistribuye entre los españoles, el Gobierno hace el numerito del barón de Münchhausen: pretende elevarse a sí mismo del suelo tirándose hacia arriba de la coleta. Un trilerismo nada sofisticado, pero en el que Sánchez se ejercita porque sabe que los sanchistas se lo compran todo. Canallitas también.
9. Relájense de la semana con el podcast de funk que ha preparado primorosamente el pintor Miguel Gómez Losada. Se titula 957 Funk y lo ha alojado la Universidad de Sevilla (en dos partes: primera y segunda). La presentación es sobria, punteada de autobiografía, y la música de una belleza vibrante. ¡Sábana de sonido!
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En The Objective.