[Montanoscopia]
1. Mi eclipse fue minimalista. Como anuncié, no salí a la calle. Me quedé en casa trabajando en mis escritos, con el balcón abierto. La tele estaba puesta, pero era insufrible el aquelarre de mermelada a granel de los presentadores y le quité el volumen. Me bastaba con el disco del sol en un recuadro y el ñam-ñam de la luna, que cada vez le comía más porciones. Cuando estaba todo negro, advino a la estancia una oscuridad que no correspondía. Era esta noción abstracta, la de la oscuridad advenediza, la sustancia del eclipse. Luego regresó un poquito la luz y ya se precipitó la noche. Varios días después me emocioné con la narración radiofónica de Azpiroz: cuando ya no había ni sol ni luna, sino únicamente una voz.
2. Como The Puentete sigue empeñado en decir The Ojete, habrá que repetir desde The Objective (aunque, como siempre, a título personal) que el único cometido de ese mote fue tratar de desprestigiar al medio que investigaba, denunciaba y, por tanto, combatía la corrupción; una corrupción hoy confirmada judicialmente. De manera que, cuando dice The Ojete, lo que está diciendo es "yo defiendo la corrupción y ataco a quien la ataca" el ministrete.
3. Tan de pocas luces el ministrete, que ahora lo lanza el Gobierno como cabestro contra el Rey; en plan globo sonda, infatuado como todos los globos. Lo cual no es necesariamente mala noticia para la monarquía constitucional, baluarte ilustrado contra nuestros oscurantismos. Como el oscurantismo que encabeza (sin cabeza, purita España negra) el obtuso The Puentete.
4. Anuncian los proetarras en el País Vasco: "No solo haremos frente al fascismo, sino que, con el compromiso de construir una alternativa, los jóvenes independentistas llenaremos las calles de Donostia el 13 de septiembre. No hay otra opción que ganar. Un solo pueblo y una sola lucha elegidos". No sé si será cosa de la IA, que me traduce del euskera original, pero es un párrafo netamente fascista el de estos antifascistas. La foto del desfile con la bandera vasca también. De nuevo: en España hay una democracia, que es la española. Lo demás es otra cosa. Casi por una cuestión de pura topología: la democracia no deja fuera otro sitio que no sea antidemocrático.
5. ¡Lo que nos espera con el centenario del 27! La clase dirigente más iletrada de la Historia de España tratando de homenajear a poetas que no han leído. El pistoletazo de salida fue el del ignorante Urtasun, ministro de Cultura, cómo no, que decretó el olvido de los toreros generacionales, por muy amigos de Lorca que fueran. Ahora el Ayuntamiento de Sevilla ha puesto una baldosa en el suelo que es más bien un adoquín en la frente del gran Luis Cernuda. La baldosa pone el nombre completo del poeta: Luis Cernuda Bidón. ¡Con ese segundo apellido que Cernuda odiaba y escondía siempre! Creo que con el tiempo logró revertirlo en Bidou, que al parecer era su origen francés. Lo mejor que podemos hacer los lectores de poesía cara al 27 es agarrar ese bidón, llenarlo de gasolina y rociárnoslo a lo bonzo.
6. Alegría por el Tour femenino, que subió el Mont Ventoux, mantuvo la emoción hasta a 20 kilómetros de la última meta, con el duelo entre la alemana Vollering (que ganó) y la polaca Niewiadoma, y dejó quinta a la española Blasi. Pero en el ciclismo, como en la vida, la alegría es frágil, porque, como la vida, es trágico. En la Volta a Portugal ha muerto atropellado el galés Finlay Tarling. Con 19 años, su primer y su último titular.
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En The Objective.